TEMAS DE OPINIÓN

La Siembra y la Cosecha

Marzo 23, 2017


Existe una ley espiritual que es la de la siembra y la cosecha; las Escrituras nos dicen que Dios no puede ser burlado, que todo lo que el hombre siembre, eso va a cosechar. Esta ley funciona para todo ser humano, funciona lo mismo en cuanto a lo positivo como a lo negativo.

Algo interesante es que la cosecha siempre tiene la misma naturaleza de la siembra, es decir que si siembro dinero, dinero voy a cosechar. Si siembro buenos tratos, buenos tratos cosecharé. De igual manera, si mis siembras son de desprecio, también yo voy a cosechar desprecio.

Muchas veces me han regalado carteras, entonces yo regalo a personas que necesiten porque quizás yo tengo varias ya; el problema, o la bendición mejor dicho, es que entre más regalo, más se me multiplican. Esto es infalible.

Cuando uno bendice a otros, también cosecha bendición, pero si tú maldices a otros, también vas a cosechar maldición. Algo tremendo en esto es que aún nuestros hijos cosechan de las siembras que nosotros hacemos; es decir que el principio opera a través de las generaciones.

Un amigo nuestro en cierta ocasión atendió muy bien a un visitante canadiense que llegó acompañando a un amigo suyo. Lo hizo con la excelencia que lo caracteriza como anfitrión. Pocos meses después, su hijo quien estaba terminando su carrera en la Universidad, necesitaba un lugar para hacer la práctica previa a completar los requisitos para graduarse. Entonces al padre se le ocurrió escribirle a este canadiense; un tiempo después llegó la respuesta y como una cosecha del hijo por la siembra del padre, este empresario puso a las órdenes del joven, su empresa en Canadá para realizar su práctica.

Conozco muy de cerca un matrimonio, quienes viven en el oriente de Honduras y han sido siempre muy buenos hospedadores; particularmente cuando han llegado de los Estados Unidos, brigadas por parte del Club Rotario. Hace un tiempo ya, su hijo mayor viajó a los Estados Unidos para comenzar sus estudios universitarios; era necesario buscar un lugar donde él pudiera vivir, ya que vivir en los dormitorios de la Universidad era más caro, pero además, era prudente una adaptación paulatina. Como cosecha de lo que ellos habían sembrado, una pareja americana, rotarios, quienes viven en la ciudad donde está ubicada la Universidad donde su hijo asistió, lo recibieron en su casa, tratándolo como a un hijo propio. No cabe duda que los hijos cosechan el fruto de la siembra de los padres.

Si además de entrar bajo la ley espiritual, también hacemos la siembra con el corazón correcto para Dios, aunque la siembra se haga a una persona en particular, definitivamente la cosecha será mayor, será abundante, será sin límites.

Muchas veces no vemos la prosperidad, no vemos la provisión en nuestra vida, pero es sencillamente porque no sembramos en otros. A veces gastamos todo en nosotros mismos, en lugar de sembrarlo; razón por la cual no vemos el retorno.

La Escritura dice que Dios da semilla al que siembra, es decir que aun lo que sembramos proviene de Dios mismo, Él nos provee cuando ve que tenemos un corazón dadivoso, sembrador, generoso. Debemos distinguir entre la semilla y el pan; el pan es para que lo comamos nosotros, pero la semilla es para que la sembremos. El pan no se multiplica, se digiere. La semilla no se puede digerir, se debe sembrar para que germine y de fruto.

Hay diversas y variadas formas en las cuales podemos sembrar, sembramos tiempo, sembramos conocimiento, sembramos amor, sembramos cuando ayudamos a los que lo necesitan. Yo te insto hoy a que pruebes la efectividad de esta ley de siembra y cosecha; te aseguro que después serás un sembrador en todo tiempo.

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