Hay Una Esperanza

Previendo el Futuro

Mayo 18, 2017


Las personas en su vida útil muchas veces no piensan en el futuro porque están muy ocupados viviendo el presente. Cuando llega la vejez se dan cuenta que ya no son muy productivos, pero lo que es peor, se percatan de que no fueron sabios en administrar bien sus recursos o en invertir para el resto de la vida.

Conozco muchas personas que trabajaron arduamente y aún descollaron en su juventud o temprana madurez, pero al final de los tiempos, quedaron con lo justo para sobrevivir.

Alguien muy cercano a mí, una mujer muy especial, a quien aquí llamaremos Marisol, vivió en un hogar en extrema pobreza, donde no hubo varón en la casa, pues su padre abandonó a su madre cuando ella contaba con solamente un año de edad; fueron a vivir con la abuela, quien había enviudado muy joven. Marisol aprendió mucho en la escuela de la vida, por necesidad y porque su abuela fue una verdadera maestra para ella, sobre todo en cuanto a economía doméstica. Marisol, a muy temprana edad se convirtió en una profesional, pero además era emprendedora y creativa.

Siendo una joven de diez y nueve años se casó, pronto fue mamá, pero esto no le impidió desarrollarse intelectualmente y empresarialmente; de manera que en su tiempo tuvo tres farmacias en la ciudad, fue fundadora de dos Cooperativas, una de constructores y otra de ahorro y crédito. Construyó, fundó y fue gerente del primer hotel moderno, con piscina y discoteca, en su misma ciudad. Posteriormente vendió las farmacias y se convirtió en la pionera de Impresión offset en su comunidad. Un tiempo después ella estableció la primera planta procesadora de lácteos en la región, con equipo importado de Suiza, lanzando al mercado productos de la más alta calidad.

Al paso de los años, ella fue vendiendo y rentando sus propiedades, inclusive dando la herencia correspondiente a uno de sus hijos. Su esposo murió en la casa que ella construyera con un diseño exclusivo. Hoy día ella vive, con ciertas limitaciones, de la renta que le produce un edificio y los intereses que percibe de algún ahorro en un banco; sin embargo, casi todo se le fuga en comprar medicamentos, tratando de mantener su salud en la medida de lo posible.

Aunque ella vive con temores a la pobreza, sé que hay una solución para ella y para todos nosotros, quienes un día llegaremos a esa edad. Muchas veces no basta con ser emprendedor ni laborioso, también es necesario saber invertir bien, con sabiduría, pensando en el futuro.

La Biblia, que es el libro de los libros, nos dice que Dios nos ha dado el poder de hacer riquezas, a fin de confirmar con nosotros el pacto que hizo con nuestros antepasados en la fe. Esto es muy importante y debemos estar seguros de ello, pero además, Dios mismo nos pide ser buenos mayordomos de todo lo que entrega en nuestras manos para administrar. Es decir que, aunque es muy importante hacer las riquezas, es igualmente importante saber administrarlas e invertirlas, para multiplicarlas. No es la voluntad de Dios que las personas pasen escasez y hasta miseria en sus últimos días, sino que el Señor mismo nos da la sabiduría para asegurar nuestro futuro.

No sé cuál sea en este momento tu situación, pero si eres bendecido y tienes solvencia, medita bien en cómo has de invertir para producir más. Si eres joven, piensa en asegurar tu futuro y el de los hijos que Dios te da. No se trata de almacenar cosas o dinero por temor al mañana, sino de invertir para multiplicar. Tampoco hemos de guardar todo para los hijos mientras nosotros andamos en harapos; todo tiene su tiempo y su lugar. Recuerda que Dios también te da la sabiduría para encontrar la solución y el camino para cada situación. 

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