Hay Una Esperanza

Todo Lo Bueno Cuesta

Junio 8, 2017


En estos días recién pasados, asistí al funeral de una mujer muy conocida en el ámbito político y social. Entre los amigos que acompañaban a los dolientes, estaba un hombre que también tenía una trayectoria similar. Durante la conversación él expresó que ya no vivía en la ciudad donde actualmente yo vivo, debido a que le había sido muy difícil lograr algo. Le dije, “no hay que darse por vencido, porque todo lo bueno cuesta; hay que seguir sembrando e insistiendo porque un día otros van a cosechar”. Luego le agregué, “Además, lo que más nos cuesta es lo que más apreciamos; las cosas fáciles no nos causan tanta satisfacción, como aquellas en las cuales hemos invertido mucho”.

Cuando llegué a casa, en el centro de la mesa del comedor me esperaba una hermosa y muy exótica flor, con la apariencia de hojas de piña, pero con pétalos en dos colores, unos fucsia y otros de color coral. Pregunté de dónde había salido esa belleza y me dijeron que me la había llevado mi preciosa nuera.

Unos momentos después recibí un mensaje de ella donde me explicaba que esa flor me la ofrecía con mucho amor, ya que había sido la más costosa, no en términos de dinero, sino porque le había costado mucho esfuerzo cortarla. Me comentaba mi nuera que las espinas se le habían enterrado y la habían hecho sangrar, pero que realmente había valido la pena obtenerla.

Les repito que todo lo bueno cuesta y como dicen por allí: “Al que quiere celeste, que le cueste”. Definitivamente todas las cosas en la vida llevan un proceso y las más hermosas o las de mayor valor, son aquellas por las cuales hay que pagar un alto precio.

Dios, siendo el Creador y Dueño de todo el universo, estuvo interesado en nosotros, nos miró como valiosos, quiso recuperarnos para darnos Su autoridad de manera que pudiéramos gobernar la tierra. Fue tal Su deseo, que no escatimó la vida de Su propio Hijo, sino que se despojó de Él, lo envió en cuerpo de carne, de hombre, para que operara legalmente en la tierra; de tal manera que no le importó aún sacrificarlo con una muerte horrenda, que lo clavaran en una cruz y le pusieran corona de espinas en Su cabeza, hasta sangrar. Este alto precio pagó nuestro Señor Jesucristo por nosotros, Él ahora desde la gloria del Padre dice: “Valió la pena”.

Querido lector, debes creer que el Dios de toda la tierra te amó tanto que decidió sacrificar a Su propio hijo con tal de recuperarte. Te has preguntado ¿para qué te quiere el Señor? Para que seas Su imagen y semejanza en la tierra, para que ejerzas Su autoridad y dominio sobre la creación. Para que reflejes Su gran amor y Su naturaleza de servicio.

Si el Padre Dios permitió que Su propio Hijo derramara Su sangre y sufriera con una muerte humillante, por ti, es porque tú vales mucho para Él. Él durante miles de años, relata la Biblia, hizo todos los intentos posibles para que el hombre fuera reconciliado consigo mismo, pero no se logró; fue por eso que Jesucristo se ofreció voluntariamente para que todo aquel que en Él cree, no se pierda sino que tenga vida eterna.

Mientras estaba en el funeral del cual comencé hablando, todos decían: La gente se prepara para casarse, para el nacimiento de un hijo, pero nadie se prepara para morir; e instaban a los asistentes a prepararse. Creer en Él es el comienzo de la preparación para ese viaje sin retorno. Recuerda querido lector, que por todo lo bueno que vas a disfrutar un día, si crees hoy, ya alguien pagó un alto precio, el Señor Jesucristo,

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