Hay Una Esperanza

Voluntad para Vencer

Junio 29, 2017


En los primeros días del mes de enero, muchas personas toman decisiones para implementarlas en el año que comienza y hacen promesas acerca de situaciones importantes en su vida, para cumplirlas durante los meses venideros.

Probablemente el hecho de que termine un ciclo, o un año, para dar paso a otro nuevo, hace que las personas mediten acerca de su vida y actitudes o condiciones que pueden y deben mejorar, lo cual es muy bueno.

¿A qué se debe entonces que la mayoría de las personas no son consistentes en sus determinaciones de inicio de año? ¿Será que toman las decisiones en momentos de emoción o movidos por la presión social?

Si ustedes observan, los gimnasios se llenan a inicio de año, pero ya por el mes de marzo o abril, comienzan a vaciarse.  Los laboratorios de análisis clínicos están llenos en enero, con todas las personas que quieren medirse los niveles de colesterol, triglicéridos y azúcar, en busca de una base para ir al nutricionista para que les indique o formule una dieta.

Aún las escuelas de idiomas se llenan con aquellos que han decidido aprender una nueva lengua. Los parques y pistas para correr son visitados por muchos que anhelan mejorar su condición física. Hay otros que determinan aprender a cocinar o a tejer.  Muchos son los que han dicho: “Este año no vamos a ingerir más bebidas carbonatadas”.

Hay un ingrediente importante en toda decisión o resolución que tomemos, este es la fortaleza y la gracia de Dios en nuestras vidas; pues aunque el dominio propio es un fruto del Espíritu Santo en la vida de todo creyente nacido de nuevo, siempre necesitamos de todo el respaldo del Señor para mantener nuestros buenos propósitos.

Yo era una tomadora de café en baja dosis, dos tazas al día solamente; sin embargo me daba cuenta que ya se había convertido en una adicción para mí, ya que a las tres o cuatro de la tarde, entraba en desesperación y si no tomaba mi tacita de café, me empezaba a doler la cabeza.  Muchas veces intenté dejar de tomarlo, pero la cefalea era tan fuerte que no soportaba y reincidía en mi hábito.

Un día, fui al Doctor para una revisión médica pre-operatoria. El internista me dijo que debido al a presión arterial, debía dejar de inmediato el café. Cuando salí de la intervención quirúrgica, hablé con Dios y el dije: “Necesito de Ti. Sabes que he intentado dejar de ingerir café pero a pesar de mis buenos deseos no lo he logrado. Te pido que fortalezcas mi voluntad, que me ayudes y me liberes del síndrome de abstinencia para poder lograrlo”.  ¿Sabes qué? Nunca más he tomado café. Al siguiente día de mi conversación con el Señor, mi esposo a mi lado saboreaba un aromático café Capuccino pero no fue tentación para mí.

Querido lector, yo no sé si tú eres uno de los que has hecho promesas o propósitos de cambio o de realizar algo nuevo durante este año que ya avanzó; te felicito por ello, pero quiero recordarte que debes incluir a Dios en tus planes, es necesario que cuentes con Su gracia y Su apoyo en fortalecer tu voluntad en todo aquello que te conviene y agrada al Señor.  Para ti y para cualquiera que se lo proponga les digo que la victoria se basa en abrir el corazón al Dador de la vida, al Dios Creador y Padre, para que Él actúe en nosotros.

Te invito este día a darle la bienvenida al Dios que todo lo puede y todo lo gobierna, para que Él sea tu Ayudador en todo tiempo, mientras haces las determinaciones para todo el año y todos los años por venir.  Declaro que serás fuerte y que lograrás todo aquello que te propongas, siempre y cuando estés alineado a la voluntad de Aquel que te formó, que te ama y te cuida.

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