Hay Una Esperanza

En Todas Partes se Cuecen Habas

Julio 13, 2017


Definitivamente las situaciones burocráticas que atrasan el diario vivir, no solamente se dan en Honduras, la verdad es que en todas partes se cuecen habas. Es por eso que les voy a contar sobre el caso de una buena amiga quien hace varios años viajó a los Estados Unidos, donde decidió quedarse para obtener un mejor futuro.  Ella es una mujer preparada, con título universitario, eficiente y competente, que ostentó buenos puestos en el área de salud, en instituciones hospitalarias de nuestro país.

Hace cierto tiempo le fue diagnosticado un trastorno metabólico que entre otras cosas le ha producido altos niveles de glucosa en su torrente sanguíneo.  Debido a que por un mes aproximadamente había estado sufriendo de un dolor abdominal, en el cuadrante superior izquierdo, le indicaron realizarse varios exámenes clínicos, allá en la ciudad del norte donde reside.  Le dieron cita para un miércoles a las ocho de la mañana, para que le aplicaran Sulfato de Iodo, como medio de contraste, para practicarle un CT Scan de abdomen, una hora más tarde. Para estar a tiempo, ella tuvo que madrugar mucho y tomar así el autobús que la llevaría de la ciudad donde vive, a la ciudad donde le realizarían los exámenes,  Al llegar le pidieron llenar y firmar unos formularios; fue en ese momento que se percataron que no le habían preguntado antes si era diabética, lo cual era requerido, ya que el tratamiento recomendado para esta condición, Metformina, es antagónico con el Sulfato de Iodo, provocando insuficiencia renal aguda.  Debido a este olvido, mi amiga tuvo que esperar seis horas más, mientras investigaban. 

Cuando ella regresó a la clínica, con terrible hambre, le dijeron que no le podían practicar el examen a no ser que llevara los resultados de su química sanguínea.  Los técnicos le dijeron, tienes dos opciones, o vas a tu casa y recoges los resultados y regresas; o bien pagas diez dólares y te los hacemos aquí.  Ella se molestó, haciéndoles ver lo desinformada que había estado, que no le habían explicado con claridad los requerimientos, que por lo tanto, no iba a pagar nada. Los encargados no tuvieron otra opción más que practicarle el examen y no cobrarle nada; a todo esto, le administraron el Iodo sin hacerle pruebas de funcionamiento renal.  Cuando la técnica le informó que le inyectarían el medio de contraste intravenoso, cuyo ingrediente activo era Iodo; mi amiga comenzó a temblar y a entregarle una vez más su vida al Señor Jesucristo; ella entró en temor debido a que su tía paterna había fallecido por una reacción anafiláctica al medio de contraste que contiene Iodo, estas reacciones pueden ser hereditarias.  Gracias a Dios nada malo pasó.

Este suceso se llevó a cabo en una prestigiosa institución médica del norte de los Estados Unidos, donde se supone que la ciencia médica está muy desarrollada y son muy cuidadosos.

Es bueno darnos cuenta queridos lectores, que tanto lo bueno como lo malo nos puede ocurrir en cualquier parte del mundo, sea un país muy desarrollado o sea sub desarrollado.  Creo por ello, que nada de las cosas difíciles que nos ocurren, es una buena razón para decir que en Honduras no se puede vivir, que son ineficientes y todo lo demás que escuchamos cada día.  Pienso que esta condición se da en todo lugar y le puede ocurrir a cualquier persona; lo importante es percatarnos de que pase lo que pase, por duro o difícil que sea, si nosotros confiamos en el Señor, si nuestra fe está puesta en Él y sabemos que Él es nuestro Protector, no nos vamos a amargar o a decepcionar por ello, sencillamente tomaremos fuerza y haremos algo para provocar cambios en el sistema y en nuestro entorno.

Nuestra crítica no producirá avance ni mejorará las cosas; nuestra visión positiva del panorama y nuestra acción como transformadores, provocará cambios que van a beneficiar a la larga o a la corta a nuestra descendencia.

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