Enseñanzas

Palabra con autoridad apostólica y revelación profética.

IPV

Una Iglesia Profética

por Emma de Sosa

Dic 17

2010

Audio


ES17122010 Una Iglesia Profética
Dra. Emma de Sosa
 

Una iglesia profética entiende los tiempos de Dios, recibe revelación y proclama
una palabra. La palabra profética tiene el propósito de llamar al pueblo al
arrepentimiento. Nos ayuda a amar y buscar más apasionadamente al Señor.
Una palabra profética siempre es creativa. Nos va a motivar a que actuemos en
base a la palabra que recibimos. Normalmente una palabra profética tiene una
premisa y una promesa.
Una palabra profética libera el plan de Dios para una persona u congregación.
Hay cosas que no hemos recibido porque no tenemos la revelación de lo que
Dios quiere para nosotros. Dios en su gracia permite que una persona pueda ver
el diseño este al declararlo hace que se active, desate o suelta ese diseño para
nuestra vida. Una palabra profética que viene del corazón de Dios puede
cambiar nuestra vida para siempre. Lo profético hace que una persona vuelva
al fluir divino.
La palabra profética te ubica. Cuando recibimos una palabra profética hay un
testimonio del Espíritu Santo al espíritu de la persona y uno sabe que la palabra
proviene de Dios. Viene con exactitud para alinearnos. A veces estamos dando
vueltas sin caer en el carril del diseño para lo cual fuimos creados. El propósito
no es desgastarse ni cansarse sino de hacer aquellas obras que Dios preparo de
antemano para que nosotros anduviéramos en ellas.
Ningún profeta excepto Jesús el Hijo de Dios es infalible. Nadie por maduro,
espiritual, famoso o por experiencia es infalible. Todos se equivocaron o fallaron
porque el único dueño de la verdad es el Señor y la única verdad es la palabra.
Por muy espiritual que sea el profeta es falible. Todos nos equivocamos. Una
persona que viene empezando a escuchar la voz tiene probablemente más
oportunidad de equivocarse. Cuando intervienen nuestras emociones, corazón,
mente o conocimiento podemos dar una palabra que viene de nuestra alma,
nuestro propio deseo o corazón.
El profeta es el ojo, oído y boca de Dios. El profeta trabaja junto con el Apóstol
para poner fundamento en la iglesia. Primero en una casa se pone el
fundamento y luego las paredes. Efesios 2:20
El profeta es responsable de tres funciones en el cuerpo de Cristo: La
exhortación, edificación y consolación. Exhortar es animar. Cuando la gente
está oprimida por el ambiente. Un vaso profético empieza a recibir de Dios a
pesar del ambiente eso hace que se rompa algo en los aires y que comienza a
fluir lo que Dios quiere que fluya. Lo profético tiene la capacidad de animar

espiritualmente. Exhortar con una palabra que hace que la gente vuelva al fluir.
A nosotros nos pasaba que cuando había un ambiente opresivo pasábamos a
una hermana en particular que empezaba a orar en lenguas y se rompía y
comenzaba a fluir porque ella es un vaso profético. Necesitamos discernir quien
va a intervenir en un momento donde hay mucha opresión en el lugar.
Es importante que nosotros conozcamos la fuente de donde proviene la
revelación o palabra. Hay tres tipos de fuentes:
El Señor a través de su Espíritu Santo revela por palabra de ciencia o sabiduría.
Palabra de ciencia tiene que ver con lo que está en el corazón de Dios en el
presente o del pasado de la persona. Palabra de sabiduría tiene que ver con lo
que está en la mente y el corazón de Dios para el futuro son respuestas o
consejos de cómo resolver o llegar a tal o cual situación. Casi siempre operan
juntos Dios revela un problema del pasado a través de la palabra de ciencia,
pero le da la respuesta o salida a través de una palabra de sabiduría. Una
característica de lo profético es que le expone el problema, pero le da la
respuesta.
Toda profecía debe ser juzgada. Cuando se le da una palabra profética que
determinara el futuro de una persona, empresa, ciudad o nación es muy
delicado lanzarla sin que la profecía sea juzgada por otros dos profetas. El
profeta que tiene humildad va a poner esa profecía en un consenso para que
dos profetas conocidos de buen testimonio juzguen si la palabra proviene de
Dios y si es el tiempo para entregar la palabra. No siempre hay que entregar la
palabra inmediatamente que la recibimos. Debemos esperar hasta que tenemos
todos los elementos para entregar un mensaje.
El mensaje profético consta de varias partes y a veces el que, cuando y como
para que podamos entregar un mensaje. Si nosotros entregamos una palabra
que es parcial podría lugar a que la gente lo quiera cumplir antes de tiempo.
Podría dar lugar a que lo hagan en un lugar que no es el que Dios quiere. Lo
mismo pasa con las visiones, uno puede tener la visión y querer ponerla por
obra en el momento sin haber interpretado lo que significa la visión.
Otra fuente es el enemigo que puede dar información a alguien cuando esa
persona estuvo involucrada antes en ocultismo y no fue ministrada en liberación
entregando los dones que tenia de adivinación. Esa gente tiene dones dados por
el enemigo y el pudiera usarle, aunque este en la iglesia. Puede infiltrarse
atreves de su mente y alma para que dé un mensaje incorrecto. Para que diga
algo que pueda confundir a la gente o echar a perder el camino de alguien.
La gente tiene que aprender a discernir si un mensaje viene de Dios. La primera
fuente para discernir es la palabra de Dios que tiene que respaldar ese mensaje.

La otra es el Espíritu Santo que nos confirma cuando algo viene directamente de
Dios o cuando algo no es de Dios. Cuando algo es de Dios uno sabe, uno puede
hasta percibir cuando el mensaje paro y cuando comenzó a hablar la persona.
Hay que discernir cual es la fuente de la cual viene la palabra y por eso es
importante que sean juzgadas las profecías.
La tercera fuente es la del hombre, ser humano o espíritu humano. Las personas
muy emotivas o emocionales tienden mucho a dar profecías que vienen de su
corazón y no del Espíritu Santo. Involucran y mezclan las sensaciones con lo que
viene del Espíritu. Lo que yo recibo en mi espíritu para poderlo manifestar tiene
que pasar por mi alma. Pasa por mi mente y mis emociones para que pueda ser
proyectado a través de mi boca desde adentro hacia afuera. Puede que yo esté
recibiendo algo de Dios, pero cuando es procesado por mi mente y mis
emociones si yo soy muy emotivo, emocional, tengo heridas de rechazo o hay
temor dentro de mi podría ser que ese mensaje sea contaminado o mezclado.
Puede salir distorsionado por causa de las emociones que no están sujetas al
Espíritu. Es importante que le ordenemos a nuestra alma que se someta al
Espíritu.
Desde el momento que uno escucha una palabra de juicio uno sabe que eso no
viene del corazón de Dios porque El no da mensajes de esa manera. El Señor da
una palabra profética para dar oportunidad al arrepentimiento y volverse a la
santidad porque nuestro Dios es especialista en la restauración. Dios no quiere
destruir al hombre porque los juicios de Dios son en misericordia. Siempre que
Dios va a poner un juicio da oportunidad. Cuando uno conoce la naturaleza y el
carácter de Dios puede experimentar si una palabra viene del corazón de Dios o
de la mente y el corazón de la persona. Muchas veces oímos palabras que son
destructivas que se lanzan a una nación uno percibe que ese no es el corazón de
Dios. Uno tiene que orar porque, aunque la palabra no sea de Dios si las
personas comienzan a declararlo pueden dar lugar a que ocurra.
Una persona, aunque sea un profeta necesita pasar por un proceso de
liberación porque todo lo que vivió puede tener efectos en su alma. Si su alma
no es restaurada y sanada el mensaje puede ser distorsionado. No todo lo
podemos recibir tal cual como viene hay que discernirlo. Hay que juzgar el
mensaje no al mensajero. No debemos juzgar a la persona sino el mensaje y
saber si es o no es de Dios.

  •  La palabra de Dios es la que nos ayuda a distinguir si algo es o no es verdadero.
  • Si la profecía es de Dios debe estar de acuerdo con Espíritu y la letra de la palabra.
  • Debe de cumplir la función de edificar, exhortar y consolar.

La profecía personal solo servirá para orientar y confirmar lo que el Espíritu
Santo ya nos ha dicho. Hemos recibido al Espíritu Santo y la escritura nos dice
que él nos enseñara todas las cosas. El Espíritu Santo tiene todo el deseo de
revelarme todo lo que necesite saber acerca de mi vida y mi destino. Si yo
tuviera una comunión correcta pudiera escuchar todo lo que Él me quiere decir
entonces la palabra que me dan será una confirmación. Yo debo experimentar
en mi espíritu que esa palabra proviene de Dios y tendrá que ser confirmado
por dos o tres profetas. No me debo mover por una palabra si no tengo
seguridad en mi interior que eso viene de Dios.
Si usted recibe una palabra que tiene que hacer algo y le dan una palabra
contraria le aconsejo que no se mueva ni por uno ni lo otro tómese un tiempo
para orar y consultarlo con sus autoridades espirituales. Cuando uno se mueve
por una palabra que recibió y le va mal va a culpar al que le dio la palabra, pero
cuando usted se mueve con la seguridad y convicción que esa es la voluntad de
Dios no va a culpar a nadie más. Tome su decisión de lo que recibió de parte del
Señor. Es muy fácil depender de los profetas para que le digan que hacer y si no
me sale como espero culpar al profeta que me dio la palabra. Dios no quiere un
pueblo dependiente de profetas quiere un pueblo que aprenda a conocer el
profeta de profetas que vive dentro de ellos y que dependa de la revelación y
dirección del Espíritu Santo para su vida. Dios quiere que dependamos de Él y
procesemos la revelación de la palabra y tomemos las decisiones y nos hagamos
responsables de nuestras acciones. Un pueblo que depende solo de la palabra
que el profeta le da es un pueblo que no crece y siempre será inmaduro.
Cuando la persona aprende a oír de Dios, estar en comunión y conocer el
corazón de Dios va a ir madurando y aun los errores que cometa le van a ayudar
a crecer. El hecho que seamos una comunidad profética no significa que
dependeremos de un profeta que nos diga todo lo que vamos a hacer. Significa
que todos vamos a tener una unción profética, revelación de parte de Dios,
vamos a entender los tiempos de Dios y que quiere de cada uno. Cuando
buscamos el corazón de Dios vamos a tener las respuestas que necesitamos.
Dios quiere que todos seamos activados en esos dones de revelación. Cuando
estemos todos juntos podremos saber y entender que es lo que Dios le agrada
que nosotros hagamos como congregación.
La palabra profética que viene de Dios produce:

  • Libertad y no esclavitud
  • Vida y no muerte
  • Paz y no ansiedad

La palabra profética que viene de Dios nunca produce condenación ni temores.

Deuteronomio 29:29
Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para
nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las
palabras de esta ley.
El propósito principal de que recibamos revelación es que podamos hacer su
voluntad y cumplir aquello para lo cual fuimos diseñados. La profecía cubre dos
aspectos: La palabra profética segura es Logos o escritura. La segunda es la
palabra Rhema que es la palabra revelada en base al logos. La biblia tiene
profecías que serán cumplidas incondicionalmente. La razón que recibamos
revelación es que podamos cumplir toda la palabra tanto el logos, lo que Dios
demanda de nosotros en la biblia como también la palabra Rhema que es una
demanda o dirección particular en un momento especifico pero que siempre
está de acuerdo con la palabra. Cuando usted determina someter su voluntad a
la del Señor usted hace lo que la biblia dice, aunque no le haya sido revelado.
1 Corintios 13:8-12
El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas,
y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; más
cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. Cuando yo
era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; más
cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. Ahora vemos por espejo,
oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero
entonces conoceré como fui conocido.
Aun la profecía por muy exacta que sea es parcial solo Dios tiene la verdad
completa. Tenemos cierta mediad de revelación y visión, pero tenemos que
anhelar esa plenitud y mente de Cristo. Donde podamos conocer exactamente
todo lo que Dios ama y piensa. El idioma perfecto en la presencia de Dios es el
amor. Cuán importante es que estemos bien cimentados y que podamos decir
Señor hacer tu voluntad es lo que me agrada.

< Volver a Enseñanzas