Palabra con autoridad apostólica y revelación profética.
por Emma de Sosa
Feb 05
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ES05022010 VOLVIENDO A LAS RAÍCES
Dra. Emma de Sosa
Desde que Dios nos llamó como Ministerio, como iglesia, ha habido una
visión, una palabra bien especifica que Dios ha dado a mi vida una y otra vez:
“Les llamo como un Ministerio de amor, de poder y de milagros”. Estos son los
tres elementos que Dios tuvo en mente cuando nos llamó y estos tres
elementos lo podemos sintetizar en una persona: El Espíritu Santo. Cuando
hablamos del Espíritu Santo hablamos de amor, poder y milagros. Los milagros
rompen lo natural para entrar en el terreno de lo sobrenatural. Nosotros somos
sobrenaturales porque el Dios del Cual nacimos, del Cual tenemos la genética,
es un Dios sobrenatural y extraordinario, un Dios que rompe lo natural, que
rompe la costumbre, la cultura. Dios no tiene nacionalidad, Él ama a todas las
naciones y a todos los pueblos. En el corazón de Dios está el concepto de
nación antes que el concepto de iglesia, se lo dijo a Abraham: “En ti serán
benditas todas las familias de la tierra”. “Y en él serán benditas todas las
naciones de la tierra” (Gn.12:3(b), 18:18(b). Las familias forman naciones.
Necesitamos entender lo que estaba en el corazón de Dios desde el principio
cuando creó al ser humano.
Cuando medito en el llamado de Dios para nuestro Ministerio, le digo al
Señor: “No estamos viendo ni la milésima parte de lo que Tú has dicho, creo y sé
que Él es fiel y verdadero, creo que Su palabra es veraz, creo que Él no miente,
creo que si algo está fallando no es Dios, somos nosotros pero no Él”. Me he
preguntado, por qué no se ha cumplido esta palabra, a veces pensamos que no
es el tiempo, decimos vamos a esperar el tiempo de Dios, y pasa el tiempo,
pasan los años y no miramos nada, y nuevamente le he preguntado al Señor
¿Qué no estamos viendo, o qué no estamos escuchando del diseño? Y Él me
respondió: Hay que volver a las raíces, hay que volver al fundamento. O sea a la
voz primera con la cual Dios nos llamó, y esta palabra no es sólo para nosotros
como Ministerio sino también para los hijos del Reino que alguna vez recibieron
una palabra profética, que la han creído y la han esperado y por alguna razón no
han visto el cumplimiento. Cuando hablo de una palabra profética, es aquella
palabra que vino de Dios acerca de su destino profético en esta tierra, no de ir
de paseo o hacer un viaje. Es necesario e importante entender cuál es el diseño,
el propósito por el cual venimos a esta tierra, cuál es el propósito por el cual
existimos, cuál es la razón de que nos hayamos conformado como un ministerio,
como una iglesia. ¿Cuantos de nosotros recordamos cuando recibimos el
llamado poderoso de Dios al ministerio, cuántos recordamos el día que fuimos
llamados para algo grande de Dios en esta tierra? Cuando nosotros hacemos
exactamente la voluntad de Dios estamos haciendo lo más grande de Dios,
aunque hacer Su voluntad sea sentarte y no hacer nada porque muchas veces
estorbamos más que lo que podemos ayudar en la obra de Dios. El punto es
hacer aquello para lo cual nacimos, aquello para lo cual fuimos diseñados,
equipados y formados. En este día precisamente recibí una palabra profética a
través del apóstol Herson Erchila, la cual fue larga, pero condensando lo que
dijo fue: “Tienes que empezar a realizar los proyectos para los cuales te llamé”,
y lo que mencionó fue la universidad. Al momento de recibir la palabra hubo
una presencia de Dios muy hermosa y yo me gocé porque la última vez que nos
visitó el apóstol Rony Chaves volvió a decirme sobre la universidad. Y con esta
palabra Dios me recordó de una palabra profética que se nos fue dada recién
empezábamos en el ministerio, en ese tiempo vino un profeta de El Salvador y
nos dijo: “Los veo en una universidad del Espíritu, para que sean enseñados tus
hijos y los hijos de tus hijos, Dios está interesado en las generaciones, Él es un
Dios generacional”, al final dijo hay muchas cosas que no las disfrutaras tú, pero
la disfrutaran tus hijos y los hijos de tus hijos.
Dios es un Dios familiar, por eso es un Dios generacional a él le interesa
nuestra descendencia, Él es un Dios eterno, Él está en un presente continuo o
sea, Él conoce el futuro antes que nosotros, Él mueve todas las piezas para
preparar lo que Él tiene para el día de mañana, o para dentro de 10 o 20 años, Él
lo tiene todo muy bien alineado. Algunos de nosotros tenemos 5 o más años de
conocer al Señor, no importa el tiempo, la pregunta es qué de lo que nosotros
estamos edificando ahora es para dejarle una plataforma a la siguiente
generación? nosotros debemos de estar sembrando para la siguiente
generación. Si nosotros no caminamos de la manera correcta, y no hacemos
exactamente lo que Dios quiere que hagamos, estaremos destruyendo el futuro
de la siguiente generación, en nuestras manos están las siguientes generaciones
que vienen. Nosotros somos personas claves de este tiempo y de esta
generación.
Por esto Dios me ha hablado de volver a las raíces y lo primero que Él
quiere es que revisemos las raíces del cristianismo. ¿Cómo nació de verdad el
cristianismo poderoso del Señor de hace más de 2,000 años, qué fue lo que hizo
que esa iglesia se levantara poderosamente, qué producía que esos hombres de
Dios sanaron con su sombra, qué hacía que cuando estos hombres de Dios
imponían las manos, la gente recibía el bautismo del Espíritu Santo, qué hizo
que esos hombres de Dios predicaran al Cristo resucitado y 10,000 se salvaran
en una sola noche, qué era lo que hacía que esos hombres de Dios hacían
temblar los lugares a donde iban, que tenían ellos que no tenemos nosotros?.
Hay muchas cosas que nosotros tenemos y ellos no, hoy tenemos un ministerio
de alabanza gracias a Dios por ello, gracias a Dios por la unción de nuestros
ministros de alabanza, pero aquellos hombres no tenían un ministerio de
alabanza, nosotros tenemos muy buenos equipos de sonido, instrumentos
electrónicos, electro acústicos, micrófonos de todas las marcas, tenemos
tantas cosas, programas proyectos, tenemos institutos teológicos,
universidades, escuelas proféticas apostólicas, presenciales y por internet, hoy
hay televisión cristiana, radios cristianas en todo el mundo, tenemos libros
cristianos ungidos, ellos no tenían ni siquiera una Biblia, hoy tenemos Biblia en
todas las versiones e idiomas. ¿Qué hace la diferencia? el Espíritu Santo estaba
en ellos y el poder de Dios se manifestaba a través de ellos, ¿y por qué el
Espíritu Santo se manifestaba en ellos? hay una sola palabra que ellos tenían, y
eso es pasión, amaban a Dios apasionadamente, amar a Dios con pasión es
perder el interés por lo demás, porque sólo Él era lo único importante. Ellos
amaban a Dios y Él era lo único que llenaba su vida, no tenían distracciones
como hoy.
En los principios de la iglesia sólo se reconocía el ministerio del Pastor,
eventualmente el de evangelista y parece que se le quitó a la Biblia Efesios 4:11,
Efesios 2:20 tampoco existía el fundamento de apóstoles y profetas, pero vino
el movimiento donde se empieza a dar a conocer lo profético y luego entra lo
apostólico, y ahora en muchos lugares anhelan lo profético y apostólico.
Cuando vamos a las raíces de dónde surgió lo apostólico y profético en el Nuevo
Pacto y cuál fue el propósito por el cual el Señor constituyera a los Apóstoles y
Profetas,
Efesios 4:10-12
“ El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los
cielos para llenarlo todo. 11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros,
profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12 a fin de
perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del
cuerpo de Cristo”.
El Señor Jesucristo bajó a las profundidades, predicó a los espíritus
encarcelados, llevó cautiva la cautividad y subió y dio dones a los hombres.
Estos son dones del ministerio, no son los dones del Espíritu Santo. Jesús
constituyó apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros, y la razón por
la cual Jesús los constituyó fue para perfeccionar a los santos, no levantó a los
Apóstoles y Profetas para que tuvieran un título ni para reconocimiento, ese no
era el propósito. El propósito es perfeccionar a los santos, esto quiere decir
para completar a los santos, para ayudar, para impartirles para entrenar a los
santos para que hagan eficientemente la obra del ministerio.
En el reino cuando nacemos de nuevo le pertenecemos totalmente al
Señor, y si le pertenecemos completamente al Señor, todo lo que hacemos es
santo, todo lo que hacemos es consagrado, todo nuestro tiempo es del Señor,
No podemos decir que a ciertas horas trabajamos en lo secular y otras horas en
el servicio al Señor. Para ser un ministro de Dios, sólo necesitamos nacer de
nuevo, ser llenos del Espíritu Santo y anhelar con todo el corazón ser un
instrumento para el Señor, no tenemos que ser un ministro de tiempo completo
para servir al Señor, si alguien es médico puede ministrar a las personas que
llegan a consulta, si es ingeniero puede servir a Dios a través de construir un
parque, si es ama de casa, cocina, plancha, lava ropa, ahí está siendo una
ministra a tiempo completo para su familia. Tenemos la idea errónea de que
sólo el que está a tiempo completo es el que sirve al Señor.
El apóstol Pablo fue educado a los pies de Gamaliel, tenía mucha
educación, tenía doble ciudadanía, conocía la ley, conocía la Torá, pero cuando
él tuvo la revelación del Resucitado, se encontró con el Cristo de la gloria y tuvo
la visión y la revelación de la eternidad de Dios, y fue llevado al tercer cielo, él
dijo que todo lo tenía como nada ante el conocimiento y la revelación de Cristo.
La diferencia de aquellos hombres de aquel tiempo es que tenían
revelación de la vida de Cristo, conocían al Señor cara a cara,
experimentalmente, vivencialmente, sabían qué esperar de Dios, por eso
predicaban a Cristo resucitado, no tenían duda que el poder de Dios los
respaldaba y respaldaba su palabra, ellos no contaban anécdotas, ni fábulas y
no decían chistes. Ellos hablaban lo que habían visto y vivido, a un Dios
poderoso que sanaba, que restauraba, que levantaba a los muertos, esto fue lo
que vivieron hacer y actuar a Jesús.
Volver a las raíces tiene que ver con volver a ser la Iglesia Apostólica que
el Señor Jesucristo estableció, la naturaleza de la iglesia de Jesucristo es
apostólica, porque fue enviada a toda la faz de la tierra, porque le dijo a los
Apóstoles: Vayan por todo el mundo y hagan discípulos a las naciones, por todo
el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura. Evangelio son buenas
nuevas y es hablar de cristo. Cada vez que hablamos de Cristo hay un respaldo y
una autoridad, porque Dios siempre protagoniza la palabra que nosotros
predicamos, Dios siempre se encargará de poner señales a la palabra que
nosotros predicamos. Es un tiempo de mirar introspectivamente, el tiempo de
volver a los principios, a la sencillez del Señor, la sencillez tiene que ver con una
actitud del corazón, tiene que ver con recibir la palabra de fe como un niño,
para caminar sobre ella, tiene que ver con actuar en el diseño divino y la
revelación que Dios nos ha dado. Tiempo donde la palabra que está en nuestro
interior tiene que ser activada, puesta por obra porque realizará para aquello
por lo cual Dios la envió.