Palabra con autoridad apostólica y revelación profética.
por Emma de Sosa
Ago 29
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ES29082010 La Precisión en La Obediencia
Dra. Emma de Sosa
Cuando Dios dice sobre hacer algo en un tiempo, tiene que ser en ese tiempo, porque obediencia tardía es desobediencia. Lo que Él dice que se haga, se tiene que hacer tal como Él lo dice, porque si hacemos otra cosa que a nuestro parecer es mejor, se convierte en desobediencia. Hay muchas instrucciones que vienen de parte de Dios a través de seres humanos; pueden ser autoridades espirituales, naturales, civiles, militares, siempre es una instrucción de parte de Dios. Nosotros nos justificamos y muchas veces cuestionamos, entonces caemos en desobediencia.
El primer pecado que fue registrado en el cielo fue la rebelión, porque la raíz de la desobediencia es la rebelión. Cuando nos negamos a obedecer, es por rebeldía y esta tiene su alimento en el ego personal. Cunado yo creo que soy mejor que el otro al hacer las cosas, eso se convierte en ego que alimenta la rebelión y se traduce en desobediencia.
El primer pecado registrado en el Huerto del Edén y en la tierra, también fue la desobediencia, pero Jesucristo vino a redimirnos del pecado, de la rebelión, de la iniquidad y de todo aquello que se opone a la naturaleza de Dios o a las instrucciones de Dios. Cuando una instrucción viene de sus autoridades, no le quite, ni le ponga; tómelo con agrado. Muchas veces por tener tanto conocimiento tratamos de modificar la instrucción. En cosas muy pequeñas nosotros podríamos manifestar la rebeldía, ya que muchas veces está encubierta y asolapada y somos los últimos en darnos cuenta. Toda justificación para no acatar una instrucción de alguien que es nuestra autoridad, sigue siendo rebeldía y desobediencia.
Si en la vida sólo aprendemos obediencia, ganamos mucho, porque a través de la obediencia, la Palabra y el Espíritu Santo, vamos a reinar con Jesús todo el tiempo.
Cuando nosotros obedecemos, recibimos muchas bendiciones, pero cuando desobedecemos abortamos muchas bendiciones. Cuando nos sometemos a cualquier autoridad que Dios delegó, recibimos mucha bendición. Padres que fueron desobedientes con sus padres, tendrán hijos desobedientes a las instrucciones que ellos brinden.
Dios tiene preparado cosas para nosotros que no hemos visto y no hemos escuchado, pero están preparadas para los que le obedecen. Estas llegan a través de la revelación del Espíritu Santo. No podemos amar al Espíritu Santo si no lo conocemos. Los científicos conocen a traves de la observación, pero conocemos al Espíritu Santo por medio de la vivencia y obediencia diaria.
1 Corintios 2:9-16
9 Antes bien, como está escrito:
Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,
Ni han subido en corazón de hombre,
Son las que Dios ha preparado para los que le aman. m
10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.
11 Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.
12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,
13 lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.
14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.
15 En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.
16 Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.
1 Corintios 3:1
De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.
Hay 3 tipos de hombres:
El Hombre Espiritual está relacionado con el hombre de Fe. Todo lo que se origina de Fe, agrada a Dios. Lo que no se origina de Fe es pecado. Para tomar decisiones, necesitamos tener al hombre espiritual bien alimentado.