Palabra con autoridad apostólica y revelación profética.
por Emma de Sosa
Oct 03
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ES03102010 Cambio de Actitud
Dra. Emma de Sosa
Jesús sana hoy, pero la pregunta del millón es, si Jesús sana, ¿porque no sano yo?
Esto lo vemos principalmente cuando alguien está pasando una situación difícil y no
ve la sanidad, y se pregunta ¿por qué no?
El Señor nos ha venido inquietando acerca de la actitud que nosotros tenemos hacia
Dios y lo que es de Dios; ¿con qué actitud nos presentamos delante del Señor?.
Una de las porciones de la escritura que muestra eso es cuando muere Lázaro; le
avisan al Señor Jesús que Lázaro ha muerto, sin embargo, Él no se inmuta, está
tranquilo, no corre porque Él está seguro de que va a resucitar. Cuando alguien tiene
la seguridad que algo va a ocurrir, nadie lo mueve de su posición. Y el Señor Jesús se
tarda, se toma Su tiempo en llegar, porque Él sabe que para Dios o para Él la unción
que está dentro de Él da lo mismo que tenga 10 mins. de muerto, 1 día, 3 días o 4
días, ya que el poder de la resurrección va a operar porque Dios dijo que así sería.
Cuando Jesús llega, Marta, la hermana de Lázaro sale a recibirlo y le reclama con una
actitud de arrogancia y le dice: “¡si hubieras estado aquí esto no hubiera pasado!”
La actitud de nuestro corazón puede desatar o retener los milagros de Dios. Vemos
que Jesús sigue caminando y se encuentra con María, la otra hermana de Lázaro,
quien se postra a los pies del Señor y quebrantada le dice: “Jesús, si hubieras estado
aquí, esto no hubiera pasado”, le dijo las mismas palabras, pero el corazón con que lo
dijo fue diferente, fue tal la manera en que María le hablo a Jesús que Él se
conmovió, lloro. y resucito a Lázaro.
La pregunta es con que actitud nosotros nos presentamos delante de Dios. Todos los
que hemos creído en Jesús creemos que Él es sanador, es salvador, es libertador, es
todo poderoso; pero cual es la actitud con que nos presentamos delante de Él, y no
solo es la actitud que tenemos para recibir sanidad, es también la actitud que
tenemos delante de La Palabra del Señor, la actitud delante de la unción de Dios,
delante del mover espiritual de Dios. ¿Cuál es la actitud?
¿Porque Jesús no pudo hacer muchos milagros en Nazareth? Por la dureza del
corazón de sus habitantes.
La dureza del corazón viene por amarguras, por falta de perdón, por pecados ocultos,
resentimientos, malestares, incomodidades y todo eso que es parte del pecado.
Cuando el corazón esta endurecido y tiene arteriosclerosis espiritual, no puede fluir
la sangre por las arterias, desde un punto de vista espiritual.
Vamos a hablar de la actitud que debemos de tener para recibir de Dios. Podemos
recibir directamente de Dios o por medio de los vasos, son dos cosas diferentes, pero
en ambas debemos tener la misma actitud.
Cuando vamos a adorar, sin interés, estamos exaltando al Señor por quien Él es, por
que Él es poderoso, porque Él es grande y no nos damos cuenta cuando recibimos lo
que necesitamos porque fuimos al trono de la Gracia, donde se encuentra oportuno
socorro y donde se dan todas las cosas. Cuando vamos a adorar, no vamos con el
interés de que Dios nos dé algo, vamos simplemente a adorarle, a exaltarle porque Él
es grande, poderoso, porque Él lo merece, porque es Rey de toda la tierra.
Cuando vamos con un corazón desinteresado y con una actitud correcta, Dios
siempre responde, Él es un Dios que siempre responde.
Recordemos la actitud de la mujer del flujo de sangre quien, por 12 años, había
gastado todo su dinero buscando sanidad; no le quedaba alternativa humana a su
aflicción, una mujer cananea, no israelita que escuchó que Jesús iba a pasar por allí,
ella sabía que Él era la única alternativa que tenía, era la única oportunidad de vida
que tenía, porque ya lo había probado todo. Esta mujer tuvo la actitud perseverante
de llegar hasta Jesús y arrancarle el milagro.
No podemos cansarnos ni darnos por vencidos cuando insistimos y no pasa nada,
debemos seguir presionando con la actitud correcta hasta arrancar el milagro del
corazón de Dios.
La mujer se abrió paso en medio de la multitud, sobrepasó la guardia personal de
Jesús (los 12 apóstoles) que no permitían que se le acercaran o lo tocaran. A ella no
le importó, se arrastró con desesperación porque sabía, que con sólo tocar un hilito
del manto, ella iba a ser sana; era algo desesperante para ella, era algo de vida o
muerte.
Es como en las competencias, que a pesar de todos los obstáculos, lo que se quiere
es tocar la línea de la meta, si fuéramos así con el Señor, hasta tocar Su corazón.
Ahora no necesitamos tocar el borde del manto del Señor porque El Señor está
dentro de nosotros, pero debemos de ir con la misma desesperación, como si
nuestra vida dependiera de eso, como si fuera el tanque de oxígeno del cual
dependemos. Esa es la actitud que Dios quiere de nosotros, una actitud apasionada
sabiendo que Él es nuestra única opción.
Cuando empezamos a ceder la fe, y creer que no hay solución, tomamos una actitud
equivocada, no podemos esperar milagros del Señor, porque estamos actuando de
forma contraria a la naturaleza espiritual de Dios. Él es sobrenatural, está por encima
de lo natural, se sobrepone a lo lógico, a la ciencia, entonces tenemos que cambiar la
actitud y renovar la mente, renovar el espíritu de nuestro entendimiento.
En las campañas en países de África, India, etc., ocurren muchos milagros, porque
esas personas adolecen de tanto que no tienen opciones, lo único que esperan es un
milagro de Jesús, están seguros de que su vida y su milagro, dependen de que
lleguen adonde está la Palabra de Dios.
Nosotros tenemos que venir a la congregación de los santos expectantes de todo lo
que Dios es y tiene para nosotros. Podemos recibir el milagro y la sanidad en la
alabanza, en la adoración, en la predicación, en cualquier momento, porque Dios
está presente, sólo debemos de tener la actitud correcta.
Siempre hemos dicho que cuando creímos en Jesús, recibimos al Espíritu Santo, o al
Espíritu de Cristo o al Espíritu de Dios, que está dentro de nosotros; y podemos hacer
fluir esa unción que está dentro de nosotros. Sabemos que tenemos La Palabra que
es viva y eficaz. El profeta Isaías dijo que Jesús llevo todas nuestras dolencias y
enfermedades en la cruz del Calvario. Han hecho estudios en los que se han
determinado 39 géneros de enfermedades (estudio científico), ¿Cuantos azotes
recibió Jesucristo? 40 -1=39; 1 azote por cada género de enfermedad que existe en la
tierra, todas estaban incluidas en lo que el Señor Jesucristo llevó por cada azote que
Él recibió. No hay razón para pensar que ahora hay nuevas enfermedades, que no
están incluidas en esos géneros, todas estaban en la eternidad de Dios, y ahí el Señor
Jesús las llevó en la cruz del Calvario, para que fuéramos sanados y curados.
Tenemos La Palabra y podemos aplicarla.
Debemos hablar sobre la actitud que tenemos hacia los siervos del Señor. Todos
somos miembros del Cuerpo de Cristo y el Espíritu Santo está dentro de nosotros.
Pero hay una unción de gobierno que fue puesta sobre los ministros de oficio, los
que encontramos en Efesios 4:8-11. Cuando el Señor Jesucristo bajó a las
profundidades, llevó cautiva toda cautividad, subió y dio dones a los hombres. Los
dones que el Señor Jesucristo dio cuando resucitó y ascendió en ese poder de
resurrección, son los dones del ministerio, no los dones del Espíritu Santo porque es
Jesucristo quién los dio.
Quiere decir que le entregó dones al apóstol para que ejerza su ministerio de
apóstol, y le entregó dones al profeta para que ejerza el ministerio de profeta, y le
entregó dones al evangelista para que ejerza el ministerio de evangelista, y le
entregó dones al pastor y maestro para que ejerza los dones del ministerio de pastor
y maestro; para que en todos haya el fluir de una unción, que toda junta se convierta
en una función corporal para que a ninguna les haga falta nada. ¿Cuál es la función
de esos ministros de oficio? Edificar a los santos, ministrar a los santos, para que
ellos puedan hacer correctamente la obra del ministerio, que vayan siendo
edificados en amor y que crezcan hasta madurar.
1 Corintios 12: 26
Si uno de los miembros sufre, los demás comparten su sufrimiento; y, si uno de ellos
recibe honor, los demás se alegran con él.
Ahora bien, ustedes son el cuerpo de Cristo, y cada uno es miembro de ese
cuerpo. 28 En la iglesia Dios ha puesto, en primer lugar, apóstoles; en segundo lugar,
profetas; en tercer lugar, maestros; luego los que hacen milagros; después los que
tienen dones para sanar enfermos, los que ayudan a otros, los que administran y los
que hablan en diversas lenguas. 29 ¿Son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Son
todos maestros? ¿Hacen todos milagros? 30 ¿Tienen todos dones para sanar
enfermos? ¿Hablan todos en lenguas? ¿Acaso interpretan todos?
Que interesante que después de los maestros puso a los que hacen milagros y luego
los que sanan, o sea que se reconocen dentro del cuerpo quiénes son los que tienen
los dones para hacer milagros y para sanar porque él los está poniendo en un orden.
Es importante aclarar que al decir que se hablan lenguas y se interpretan, no está
hablando de las lenguas que son señal del bautismo del Espíritu Santo (que todos
debemos hablar para que sea edificado el espíritu y recibir revelación del Espíritu
Santo). Cuando dice que pone en sexto lugar a los que hablan en lenguas está
hablando de aquellos que dan mensajes en lenguas y tienen quien lo interprete.
Aclaración: todos debemos de orar en lenguas ya que son señal del bautismo del
Espíritu Santo, pero no todos tendrán la manifestación de dar mensajes en lenguas.
En base a esto, necesitamos como iglesia del Señor, reconocer cuáles son los dones
ministeriales en los cuales fluyen los ministros de la casa, es una actitud del espíritu,
el ministro sabe cuando la gente está tan sedienta que no puede parar de verter de
la fuente que tiene. Cuando la actitud es la correcta y se empieza a absorber de la
fuente del ministro, se recibe lo que se cree que se va a recibir, porque conforme
creemos nos es hecho. Esto no sólo es cuando el ministro está predicando, por que
hay algo dentro del ministro que quien cree que lo recibirá, lo va a tomar, el ministro
no sólo lo vierte, sino que también hay gente que lo absorbe.
Los ministros del Señor son pozos de agua viva, aquellos que Dios llamó y puso, que
se reconoce que tienen la unción del ministerio, son pozos de agua viva, pero se
necesita que vaya gente con cubetas a sacar agua de esos pozos vivos.
Lo que le pasó a la mujer samaritana con el Señor Jesús, comenzó una conversación
sobre el agua natural, pero cuando ella entendió quién era Jesús el Mesías, ella le
demandó a Él, le dijo “dame de esa agua para no tener sed jamás”, acababa de
descubrir lo que había en Él. Cuando descubrimos el rio que brota de cada uno de
los ministros de la casa, debemos de aprender a absorber esas unciones.
¿Cuál es la porción bíblica para eso? Gozan de doble honra los que se dedican a
predicar y enseñar, honra tiene que ver con reconocimiento y tiene que ver con
atenciones y servicios.
Ejemplo bíblico en cuanto a eso.
Hechos 28:5-10
Pero él, sacudiendo la víbora en el fuego, ningún daño padeció.
Ellos estaban esperando que él se hinchase, o cayese muerto de repente; mas
habiendo esperado mucho, y viendo que ningún mal le venía, cambiaron de parecer
y dijeron que era un dios. En aquellos lugares había propiedades del hombre
principal de la isla, llamado Publio, quien nos recibió y hospedó solícitamente tres
días. Y aconteció que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebre y de
disentería; y entró Pablo a verle, y después de haber orado, le impuso las manos, y
le sanó. Hecho esto, también los otros que en la isla tenían enfermedades, venían, y
eran sanados; los cuales también nos honraron con muchas atenciones; y cuando
zarpamos, nos cargaron de las cosas necesarias.
No estaban pecando, diciendo que era un dios con d minúscula, si vamos a la
Escritura en el libro de los Salmos, dice que somos como dioses hijos del Dios
Altísimo. Algunos lo pueden tomar como una soberbia, pero es algo bíblico
Importa el corazón de honrar y reconocer. Muchas veces perdemos las bendiciones
por no saber honrar a los siervos de Dios, necesitamos reconocer la vida que hay y el
pozo y la vertiente que hay en los hijos de Dios en quienes Él ha puesto dones del
ministerio que nosotros necesitamos para ser edificados.
No se debe de menospreciar el don de Dios que puede estar en cualquiera de los
vasos que Dios quiera usar; como esto no es por lo que vemos, es por lo que
creemos. Necesitamos tener discernimiento para saber en donde está la unción y
qué tipo de unción. Y los ministros y líderes pueden decirle a la gente en que está su
unción, si está en la enseñanza, en las finanzas, en las sanidades, en la intercesión, en
los milagros o en la adoración para que así el pueblo sepa de quién puede absorber y
ser impartido. En la medida que honramos y damos doble honra al ministro
podemos estar recibiendo de ese pozo, de ese don, de esa impartición ministerial
que Dios ha colocado en esa persona, adicional al nuestro. Es algo sencillo, bíblico
pero pocas veces lo practicamos; es importante que también lo enseñemos a
nuestros hijos.
Nuestros hijos deben de saber y aprender que los ministros del Señor son dignos de
doble honra porque ellos predican y enseñan La Palabra del Señor, debemos de
darles las mejores comodidades que estén dentro de nuestras posibilidades y aun
pedirle al Señor que nos prospere más, para poderles bendecir más.
Esto trae siempre una enorme recompensa, y no es lo económico, es el hecho que
podemos tomar del tremendo depósito y recibir lo que nosotros necesitamos.
Muchas veces la fuente está allí queriendo verter, pero no tenemos la actitud para
tomar, jalar, absorber o recibir lo que necesitamos.
Necesitamos cambiar de actitud respecto al Señor, a la reunión en El Señor, a los
ministros del Señor, a como tomamos y recibimos La Palabra, que por sencilla que
nos parezca, la tomemos en nuestro corazón, la recibamos, la apliquemos a nuestra
vida, que temblemos delante de Su Palabra y eso va a provocar un cambio en
nuestras vidas.
El propósito de Dios es que todos estemos en salud y en bendición, pero también es
tiempo de gemir, clamar, un tiempo de ayuno y oración; no es que se va a dejar de
hacer nuestras tareas o responsabilidades, sólo que el Espíritu de Dios nos va a
inquietar y nos hará sentir que es un tiempo de ayunar y orar; ayunar y orar es una
de las maneras de jalar los milagros de Dios porque es un sacrificio y el sacrificio
desata poder. Dios nos dirige a ayunar y orar, por tanto, cuando lo hacemos,
estaremos jalando algo de Dios, vamos a recibir algo, desatamos poder de Dios sobre
nosotros. Nos hemos hecho cristianos tan modernos que pensamos que no
necesitamos orar y ayunar, que eso era algo del siglo pasado o de los tiempos de
Charles Finney, o Spurgeon; pero ahora lo necesitamos más que antes porque ahora
hay más tentaciones y más distracciones que en aquel tiempo; para poder
mantenernos conectados con el Señor necesitamos encerrarnos, ahora más que
nunca, ya que estamos siendo bombardeados por distracciones dondequiera que
vayamos. Los tiempos de adoración atraen lo que está en el trono de Dios para
nuestras vidas, si necesitamos liberación financiera, de allí vendrá, si necesitamos
sanidad, de allí va a venir, depende de lo que necesitemos, pero debemos de darle
prioridad al Señor.
Las personas que están derribadas o sumidas en el pozo de la desesperación, que no
se levantan a tomar la posición que deben de tomar; lo primero que deberían hacer,
es darle al Señor el tiempo, de allí se deriva todo lo demás, en la presencia del Señor
va a recibir revelación aun para solucionar el problema que está atravesando; debe
botar el lastre, botar lo que interfiere para vivir en victoria, darle un tiempo de
calidad al Señor y allí recibirá respuesta y claridad, la mente dejará de estar
obstruida.
Muchas veces, antes las situaciones muy difíciles, lo que hacemos es desesperarnos,
llorar y sufrir, pero con eso no resolvemos nada, eso es lo que el enemigo quiere;
pero la mujer cananea que se arrastró, ella no se sentó a llorar, ella se determinó a
llegar y tocar el manto de Jesús sin importarle quién se le atravesara, ni qué hora era,
o que dijeran que no era judía; esa es la actitud que el Señor quiere que tengamos;
que nos levantemos y seamos diligentes en Él para recibir lo que Él ya nos prometió.
Jesús ya hizo todo por nosotros, pero debemos de tener la actitud correcta para
tomar lo que nos corresponde. Las cosas no caen del cielo, están en el cielo, pero
nosotros debemos bajarlas; las bajamos cuando tenemos la actitud correcta para
recibir lo que el Señor ya nos dio, de ir y pelear por ello, tomar lo que nos
corresponde.
Necesitamos cambiar la actitud, la gente pasiva espiritualmente no recibe de Dios.
Hay gente tan pasiva espiritualmente que piensan que como Dios ya hizo todo, todo
les va a llegar, pero están equivocados, porque Dios si ya hizo todo, pero
espiritualmente debemos de tener la actitud de ir, avanzar y tomar lo que Él nos ha
dado, no los ha dado en la mano, debemos de ir a Él y tomarlo de Su mano.
Entonces, ¿en qué posición estamos con Él? ¿Estamos caminando hacia tomar la
bendición que está en las manos del Señor o sólo estamos viendo cómo los demás se
llevan las bendiciones?
Dios está cargado de paquetes, está cargado de gracia, está cargado de unción, el
pozo está lleno, esperando hijos con la actitud correcta que vayan y jalen todo lo que
Él tiene para nosotros.
Hay cosas creativas que Dios nos va a dar para hacer naturalmente algo y Él nos va a
respaldar y nos va a bendecir a través de esa idea que nos ha dado. Las cosas están al
alcance de nuestra mano, es como que no lo viéramos, pero cuando entramos en
adoración, se nos aclara la mente. Dios quiere que vivamos prosperados, que
vivamos liberados, que vivamos en la condición que Él quiere para nosotros.
Isaías 58: 3-11
Esta porción de la escritura está dirigido a la gente que ayunaba pero que ayunaba
con motivaciones incorrectas, ahora, esta explicación que da el profeta no es para
que ya no ayune, sino para que haga los que es justicia delante de Dios y luego
ayunar porque si sólo dejo de comer pero sigo haciendo las obras malas de impiedad,
no es ayuno agradable. Primero corregir mi actitud, hago obras piadosas y entonces
ayuno.
3 ¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te
diste por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio
gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores.
4 He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño
inicuamente; no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto.
5 ¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su
cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día
agradable a Jehová?
6 ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las
cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?
7 ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en
casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?
8 Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu
justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia.
9 Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares de
en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad;
10 y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá
tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía.
11 Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus
huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas
nunca faltan.
12 Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación
levantarás, y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para
habitar.
El primer ayuno es desatar las ligaduras de impiedad, por lo que debemos de pensar
en qué sentido tenemos ligaduras de impiedad, si estamos haciendo obras impías
todavía o si estamos ligados a una persona o personas por esas condiciones de
impiedad que hay en nuestra alma. Quizás puedo estar oprimiendo a alguien y no
quiero soltar la opresión que está sobre esa persona o personas; si en nuestras
manos está liberar a los oprimidos, debemos hacerlo. Muchas veces vienen personas
a nosotros que están quebrantadas, con una fuerte necesidad, debemos de orar y
liberarlo espiritualmente, pero si es necesario, debemos de darle algo, dinero,
comida, provisión ya que de eso trata la Escritura.
Si tenemos abundancia de comida en nuestra casa, pero sabemos que hay un vecino,
un hermano o una persona con necesidad, debemos de dar y compartir con ellos de
lo que tenemos, ya que no nos vamos a quedar sin nada porque hay una ley
espiritual que todo lo que sembramos, cosechamos. Por poco que tengamos, cuando
compartimos con el que nada tiene, nos vendrá mayor abundancia, pero, sobre todo,
estamos rompiendo ligaduras de opresión, yugos, impiedades.
No nos asombremos que Dios nos indique dar lo mejor que tengamos, lo que no
hemos estrenado ya que es el verdadero ayuno que Dios quiere en este tiempo
porque al hacer esto va a volver nuestro corazón de piedra en corazón de carne.
Cuando hagamos este verdadero ayuno, nuestro corazón se va a quebrantar y vamos
a dejar de ser egoístas y egocéntricos y vamos a empezar a tener un corazón sensible
a la necesidad de los demás. Cuando somos sensibles a la necesidad del prójimo,
somo sensibles a La Palabra de Dios porque estamos obedeciendo La Palabra.
En el versículo 8, la palabra luz, es Cristo en nuestros corazones y la palabra salvación
significa en esta porción: sanidad, liberación de opresión, liberación de demonios,
liberación de la pobreza y de la miseria, salud. Es decir, que cuando hacemos esto,
nuestra salud, se va a ver pronto, nuestra salvación integral (espíritu, alma y cuerpo)
va a ser vista. Entonces, mucha gente podría estar enferma porque no está haciendo
según nos indica la Escritura.
Cuando la gloria de Jehová es nuestra retaguardia, nadie nos podrá apuñalar por la
espalda, ni la enfermedad nos podrá agarrar desprevenida, porque el Ángel de
Jehová y la gloria de Jehová serán nuestra retaguardia. Si entendemos esto,
cambiaríamos nuestra forma de actuar, nuestra forma de vivir.
El verso 9 significa que, si nosotros no hemos hecho lo anterior, aunque estemos
clamando, el Señor no nos escucha. Pero si lo hemos hecho, si hemos dejado el dedo
amenazador, que significa el juzgar a los demás, si hemos dejado de hablar vanidad o
cosas innecesarias que no edifican, podemos clamar al Señor y Él nos escuchará.
Verso 10, habla de los que tienen un alma afligida. Ver a una persona con el alma
afligida es muy difícil, sin embargo, muchas veces nos hacemos los sordos o los
desentendidos, pero la Escritura dice que saciemos al alma afligida. También este
verso habla de las tinieblas y a veces hay situaciones o circunstancias o momentos en
que las tinieblas nos estarán rodeando, no porque estemos en pecado, hay
situaciones y adversidades que vienen para darnos la oportunidad de vivir la
Escritura para que las tinieblas se conviertan en luz como el medio día; porque
tenemos un ahorro en los cielos del cual podemos jalar para que la luz venga y
nosotros no estemos en tinieblas, así como lo está el mundo. Mucha gente está en
temor, pero los hijos de Dios no deben de estar en temor, lo que necesitamos es
hacer lo que dice La Palabra de Dios para que aunque haya tiniebla, nosotros
estemos en luz porque sabemos que estamos obedeciendo lo que El Señor nos ha
dicho; y sabemos que la salvación y liberación, la salud se van a dejar ver; El Señor es
nuestra retaguardia, El Señor es nuestra vanguardia porque estamos viviendo lo que
la Palabra dice que es el verdadero ayuno. Esta es nuestra protección, que vivamos
la Palabra del Señor
Verso 11 y 12 es la promesa que, si hacemos lo anterior, Jehová nos pastoreará
siempre, y cuando tengamos sequías, porque, si las tendremos, Él nos saciará. Si
vivimos esto, las aguas espirituales que están vertiendo dentro de nosotros nunca
faltarán aunque ministremos, impartamos, prediquemos por muchos días, siempre
las aguas van a brotar por que Él nos ha dicho que seremos como huerto de riego,
que nuestras aguas nunca faltarán, no importa la demanda que otros pongan sobre
nosotros, las aguas siempre estarán allí; y también hay promesa para mi
descendencia por que si cumplimos lo que dice la Escritura, le estoy asegurando el
futuro a nuestros hijos, a nuestros nietos y bisnietos porque de lo que yo haga
depende que no haya portillos abiertos sino que estén reparados; que ellos no
tengan que pasar cosas que nosotros pasamos, que ellos puedan caminar en seco.
Para que ellos tengan un destino limpio depende que yo haga lo que dice la Escritura
que debo hacer.
Dependemos de nuestra actitud, depende que creamos a Dios que Él es capaz de
desafiar todas las leyes naturales, todos los diagnósticos médicos y clínicos, Dios es
poderoso y está por encima de todo.
Nuestra confianza no puede estar en un seguro médico, no puede estar en personas,
nuestra confianza tiene que estar plenamente en El Señor. El Señor sabe lo que
nosotros necesitamos, El Señor es más sabio que todos los médicos, Él nos conoce
porque Él formó todos nuestros órganos y podemos tomar autoridad y ordenarles a
los órganos que se pongan como fueron creados; que no tienen por qué estar
distorsionados ya que están sometidos a la Palabra de Dios. Por la Palabra fueron
hechas todas las cosas, por La Palabra existen todas las cosas, por tanto, la Palabra
está en nuestra boca y podemos ordenarle a nuestros órganos que se alineen y que
se pongan en la normalidad en que fueron formados. Necesitamos meternos en el
rio de vida porque la voluntad de Dios es que nosotros seamos prosperados en todas
las cosas y que tengamos salud como prospera nuestra alma