Palabra con autoridad apostólica y revelación profética.
Domingo 17 de Julio, 2016
Quiero que juntos estudiemos un poco las escrituras.
Cada vez que hay pecado, que hay rebelión, que se manifiestan las iniquidades; la tierra entra en desorden y en maldad, entonces Dios tiene que venir en juicio, pero también el juicio de Dios es en misericordia y verdad. Luego viene el Espíritu Santo de Dios para traer vida y para renovar la tierra. Así que tenemos esperanza de que la tierra sea renovada cada vez que el hombre la destruya por causa del pecado.
Jeremías fue un profeta que Dios lo levanto en clamor por el pueblo. El experimentó en el espíritu la misma sensación de lo que ocurrió en Génesis 1: 1- 2.
El Señor le dice a Jeremías que hará algo por perpetuar su semilla y que no quede borrado.
Las iniquidades de las autoridades de la nación, crean una separación entre Dios y la nación misma. Pero como autoridades, nosotros asumimos el pecado o las maldades del pueblo. O sea que nuestras manos están llenas de sangre, Dios ve el pecado como algo corporativo de una nación.
Para los que se vuelven de la iniquidad vendrá el Redentor. La manera en que nosotros caminemos nuestra vida tendrá una repercusión sobre nuestra vida.
Es importante tomar la posición que Dios nos dio. El lugar que Él nos dio a cada uno.
La única manera que usted puede resplandecer es que si la luz de Cristo está dentro de usted. La función que la luz tiene sobre nosotros es alumbrarnos por dentro, alumbrar las áreas de nuestra vida que está en oscuridad. El mero día que yo recibí a Jesús, pude empezar a ver mis iniquidades y lo mala que yo era y empecé a pedir perdón. La luz no solo tiene que quedarse para alumbrarte a ti, sino para que donde quiera que tú vayas, donde quiera que camines, los demás puedan ver la luz que hay en ti y puedan ser alumbrados con esa luz. Cuando alguien depende de la luz de otro, eso se desvanece, y no permanece. Pero cuando la luz permanece en ti porque el sol de justicia vive y mora dentro de ti; eso es lo que significa resplandecer.
En le tabernáculo de reunión, siempre debían estar encendidas las lamparitas del templo y el aceite tenía que ser de buena calidad para que fuera una luz permanente; esa luz se miraba desde los atrios (desde afuera). Donde quiera que vayamos la luz tiene que ser permanente para que desde afuera, otros lo vean.
Levantarse y resplandecer es tomar una decisión, es un cambio de vida, es una orden de parte de Dios para sacudirnos, es no estar conformes, sino hacer una diferencia en el mundo. La luz ya ha venido porque la gloria de Jehová es Cristo.
Esa fue la palabra que Dios me dio, por eso se llama un nuevo amanecer, si usted es hijo de esta casa, puede repetir esa palabra: Levantarse y Resplandecer.
Jesucristo va a volver como Señor, no con cuerpo de carne y hueso porque estamos nosotros para realizar Su obra en esta tierra.
A veces no recibimos los cambios que le pedimos porque le estamos pidiendo algo que Él ya nos dio. Él quiere que regresemos al orden divino, al tiempo en el que El Padre dijo: sea la luz. Para eso estamos en esta tierra, para eso fuimos salvados. Por eso Él nos hizo nacer aquí para que cambies a otros, para que cambies el ambiente, para que cambies las circunstancias. Hay cosas que parecen sencillas y naturales pero tiene que ver con resplandecer.
Resplandecer también tiene que ver con hacer las cosas a tiempo, hacer las cosas bien, ser responsable en su trabajo, cuando usted tiene limpio el lugar donde vive y donde trabaja, que usted no hace cosas que no le afecten a los demás, que es un ejemplo para otros; la luz es para disipar las tinieblas. Aunque haya tiniebla y oscuridad en las naciones, Él nos manda a resplandecer. Podemos ver en las noticias todas las cosas que pasan en el mundo y en nuestro país; es importante cumplir con lo que Dios nos dio, tenemos que resplandecer. Dios siempre va a llamar a los ocupados, no a los que no están haciendo anda. Hay un llamado poderoso de Dios para nosotros como ministerio y es para que nos levantemos y resplandezcamos. No es que Él quiera que entremos en activismo, pero que tomemos la posición que debemos tomar; haga aquello que Dios lo mando a hacer, resplandezca en eso.
Nos vamos a poner en pie, como un acto profético, y vamos a decir: “Levántate, resplandece”, para que la luz sea en realidad proyectada en nuestras vidas.