Palabra con autoridad apostólica y revelación profética.
por Emma de Sosa
Ene 09
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ES09012011Ser Humildes
Dra. Emma de Sosa
El Señor nos ha hablado que este es un año de santidad. El Señor sigue insistiendo en que Él quiere santidad de nosotros. La santidad está muy ligada con la humildad, y nadie puede ser santo si no es humilde.
El Señor Jesús dijo: “Sed pues perfectos como vuestro Padre es Perfecto”. La palabra perfecto significa maduro. Dios nos manda a ser maduros, y nos manda a ser santos, “sed santos porque Yo soy Santo”.
El tema de la humildad poco nos gusta escuchar, necesitamos entender que es en sí la humildad y que no es pecado decir que alguien es humilde si realmente lo es, porque tendrá la suficiente humildad para reconocerlo sin sentirse orgulloso.
De pronto venimos al conocimiento del Señor y traemos estructuras viejas de que las cosas se arreglan con hacer sacrificios o que se pueden enmendar o que vamos a recibir amnistía si hacemos tal o cual cosa, si hacemos una romería, cuarenta días de ayuno, o cuantas cosas que en nuestra mente tenemos.
Pero realmente Dios nos dice a través del profeta lo que Él está demandando de nosotros.
Miqueas 6:6-8
El único que nos justifica es Cristo, que sólo si el Justo vive en nosotros podemos ser justos, hemos hablado acerca de la misericordia, que es amar a las personas con todas sus miserias, sentir como Jesús sintió, pero hoy hablaremos particularmente de la humildad.
Vemos que Miqueas dice: “…y humillarte ante tu Dios”. Hay dos tipos de humildad, que van en dos direcciones, una es la humildad vertical o sea la de cada uno de nosotros con Dios y otra es la humildad horizontal, la de cada uno de nosotros con el hermano. Nadie puede ser humilde hacia su hermano o su compañero si antes no se ha humillado ante su Dios. Si no somos humildes delante de Dios no podemos ser humildes con los demás.
Tirar las coronas no tiene que ver con decirle la corona es Tuya, tiene que ver con que yo me despojo de aquello que me hace sentir grande, de aquello que me hace sentir superior, aun del nombre del ministerio, yo del apellido (hay gente que vive orgullosa de su apellido).
El profeta Isaías es uno de los que más nos habla acerca del Señor en Su trono en la dimensión de gloria en Su grandeza, porque él tuvo una visión del Señor, él dice que vio al Señor y está seguro que Él es Alto y Sublime y Sus faldas llenan el templo, y vio a los serafines diciendo: Santo, Santo, Santo, entonces Isaías nos habla con propiedad acerca de esa santidad del Señor, de lo que ha visto en el trono y de lo que Dios le habla.
Isaías 57:15
El Santo es uno de los nombres de Dios, sabemos que Dios tiene múltiples nombres y todos ellos conforman Su naturaleza, pero Su nombre allá es Santo. Los ángeles Le dicen Santo, ellos no le están diciendo Yavé, Jehová, Eloim, ellos están diciendo Santo, Santo, Kadosh, Kadosh.
El Señor está diciendo: en los cielos en las alturas Yo habito en la santidad (el ámbito es de santidad). En la tierra Yo habito con el quebrantado y humilde de espíritu; o sea Él está con lo más alto y con lo más bajo (el quebrantado y humilde de espíritu). La santidad y la humildad están muy relacionadas.
Él habita en la santidad también porque la humildad y la santidad van de la mano. Para que el Señor me vivifique y para que Él me active yo necesito bajarme, o sea que cuando yo me bajo y me quebranto y me hago humilde, entonces Él habita conmigo y me hace vivir en la vida de Él. Yo tengo que tomar la primera acción. Dios no va a venir a humillarnos, aunque Él lo puede hacer, mejor es que nosotros voluntariamente nos humillemos para que Él no tenga que hacerlo.
La Biblia usa humildes de espíritu o pobres de espíritu indistintamente, que tiene que ver con no soy nada, pero lo necesito a Él porque Él es mi todo.
Una característica de orgullo es no poder quebrantarse en la presencia del Señor, pero una característica de humildad es que cuando Su presencia está, su corazón se siente como nada ante la grandeza de Él. Pero para poder ser quebrantado y humilde de espíritu necesitamos saber, conocer a Aquél que es Grande sobre todas las cosas y entender que solamente Él y no hay otro grande más que Él.
Pero si yo pienso que soy el grande y pienso que porque yo estoy la reunión va a estar buena porque yo predico, canto, dirijo, entonces sí, porque si no estoy no va a funcionar, Dios no puede habitar conmigo porque yo estoy teniendo pensamientos de grandeza y no de humildad. Muchas veces Dios tiene que usar situaciones y circunstancias para humillarnos y llevarnos a esa revelación de que realmente lo necesitamos a Él y que tenemos que humillarnos porque Él tiene planes y propósitos con nosotros. Y no puede usar a los altivos porque Él mira de lejos al altivo y resiste al soberbio.
Moisés estaba predeterminado por Dios para ser el libertador de Israel, pero cuando tuvo actos de ira, de enojo, de soberbia Dios tuvo que tratar con él, porque Dios había invertido cuarenta años en que fuera preparado en la corte de faraón. Le es más barato al Señor procesarnos y pasarnos por un tamiz, aunque tenga que invertir cuarenta años más que echar a perder todo lo que invirtió en nosotros.
Así es que si Le hemos dicho un día yo quiero servirte, yo quiero ser un instrumento Tuyo, preparémonos para que Él nos procese y nos quite todas aquellas cosas que quizás Le estorban para que podamos ser Sus instrumentos. Y vemos que todos esos cuarenta años de paso por el desierto fueron más bien una preparación de Dios para Moisés a través del pueblo que él estaba dirigiendo, pero Moisés llego a ser el hombre más manso sobre la tierra, mansedumbre y humildad son casi sinónimos. El Señor hace otra declaración a través del profeta Isaías 66:1-2:
¿Sabe que para poder estremecernos y temblar delante de la Palabra del Señor hay que ser humildes? Sólo el que es humilde se siente confrontado por la Palabra del Señor y tiembla delante de ella. En el último día nos va a juzgar Su Palabra, necesitamos temblar desde ahora delante de ella. Cuando nos estremecemos delante de la Palabra del Señor y la tomamos, la recibimos, la aplicamos, la comenzamos a vivir inmediatamente, no la echamos a un lado es porque somos humildes.
Cuando hay indiferencia y no hay reacción a la Palabra hay que preocuparnos, de pronto una dosis de orgullo ha entrado a nuestro corazón, de pronto creemos que ya lo sabemos todo y que nada nuevo nos pueden decir, y ese orgullo va a ser juzgado por la misma Palabra en el día postrero.
Quiero ponerle dos ejemplos bíblicos, dos reyes uno de ellos comenzó muy humilde, pero al final entró en soberbia, el otro comenzó humilde y permaneció humilde, y podemos ver cuál fue el final de estos dos reyes. Vamos a ver primero acerca del rey Uzías, el comenzó muy humilde y al final se enalteció, porque la fama tocó su corazón.
No hay nada de malo con que la gente reconozca nuestras habilidades y nuestras virtudes de parte de Dios. Pero el enemigo usa a los mejores hermanos para adularnos y que nosotros caigamos en la trampa de la altivez y el orgullo. Esto es algo bien serio y podemos ser presa fácil de ello, y salirnos del ámbito de la humildad y entrar al orgullo como le pasó al rey Uzías.
2 Crónicas 26:3-5
Y persistió, perseveró, se mantuvo buscando al Señor en los días de Zacarías que era un profeta vidente, y cuando buscó a Jehová, Él le prosperó. No sólo es de tomar y arrebatar y decir, sino que es buscar el corazón de Dios.
2° Crónicas 26:7-8
O sea, era tan poderoso porque Jehová lo prosperó y estaba con él, que la fama comenzó a correr y a divulgarse, hasta Egipto llego la fama del rey Uzías, todo mundo lo conocía, el problema no es que haya tenido fama, que haya sido poderoso, el problema es que llegó altivez a su corazón por haber sido poderoso y tener fama, eso es lo mismo que le paso a luzbel.
2° Crónicas 26:16-19
Lo malo de querer quemar incienso era que sólo los sacerdotes estaban autorizados para hacerlo, el rey no estaba autorizado para quemar incienso, él estaba quemando un fuego extraño haciendo algo para lo que no estaba habilitado de parte de Dios, pero creyó que porque era tan famoso y tan poderoso podía sobrepasar los lineamientos de Dios y hacer todo lo que le viniera en gana porque era el rey.
Lo mandaron a una casa aislado y aunque siguió siendo rey murió leproso, usted dirá, pero ¿cómo es posible que un hombre que hizo lo recto delante del Señor, un hombre que fue fiel que tuvo el favor de Dios, fue poderoso y tuvo fama haya terminado aislado leproso en una casa? Porque permitió que la altivez llegara a su corazón.
Un problema es que nos cuesta ser segundos, tenemos que ser los primeros, siempre ser ganadores y estar adelante. Una de las cosas más difíciles para nosotros como padres es enseñarles a nuestros hijos que el hecho de que pierdan un partido no los hace perdedores. Porque no es lo mismo tener un fracaso que ser un fracasado. En la vida a veces podemos ganar y a veces podemos perder, pero eso no nos hace menos aceptos delante del Señor. Debemos revisar las motivaciones por las cuales queremos estar al frente, ganar, y ser siempre los que dirijan y nunca someternos a otros. Hay un principio espiritual, si alguien no se somete a una autoridad nunca va a poder estar como autoridad o sea que para poder ser autoridad hay que aprender a someterse. Jesús pudo tener toda la autoridad en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra porque se sometió plenamente a Su Padre. Desde niños cada uno quiere gobernar, y es difícil que se sometan en amor unos a otros. Qué bueno es que nosotros hayamos pasado ese proceso para ayudar a nuestros hijos, ministeriales o biológicos, para que puedan pasar este proceso.
2 Reyes 22:1-2
Veamos la actitud que el rey tuvo:
2 Reyes 22:11-13
Este era un hombre que se estremecía delante de la Palabra. Josías entró en un temor reverente del Señor. Cuando encontraron el libro de la ley, él entendió por qué la ira de Dios estaba contra ellos, porque habían prevaricado, sus padres eran idólatras y ellos estaban pagando las consecuencias, así es que el rey Josías manda a súbditos suyos a consultar a la profetisa Hulda.
2 Reyes 22:15-20
El rey lloró delante del Señor, se quebrantó delante del Señor, tenía dolor y misericordia por el pueblo, rasgó sus vestidos en señal de duelo, él estaba sufriendo. Dios no se retractó del mal que iba a hacerle al pueblo que había sido idólatra, pero Dios guardó hasta el último momento. Dios conocía el corazón de Josías y le prometió que estaría en paz en el sepulcro de sus padres, que iba a terminar sus días con completa paz en su corazón.
Allá por los años 1945 a 1950, había un profeta de Dios que quizá hoy muy pocos han escuchado de él, pero en su tiempo fue muy conocido, él se llamó William Marrion Braham, Era un profeta de Dios con mucho poder y autoridad, cuando él hacía sus campañas eran miles de gentes que botaban muletas, sillas de ruedas y salían sanados, era muy reconocido por la palabra de ciencia tan exacta que tenía, dicen que este hombre llamaba a la gente por nombre y apellido, le decía su número de identidad, su número de seguro social, era impactante en ese tiempo y todo mundo iba para ver sus campañas.
Había un hombre de Dios, Lindsay que luego estableció el ministerio Cristo para las Naciones (Christ for the Nations) está en Dallas, Texas, es un centro de entrenamiento misionero. Y este hombre estaba en el equipo de William Marrion Braham, él era el que lo presentaba, era el moderador de las reuniones y decía: Y ahora voy a presentarles al hombre de Dios, William Marion Branham, pero un día Lindsay estaba enfermo y no pudo llegar a la reunión entonces llamaron a otro hermano del equipo para que hiciera la presentación y este hombre comenzó a decir: Les voy a presentar al hombre de Dios que es la respuesta y empezó a adularlo en la presentación y eso no tuviera nada de malo si William Marrion Braham no lo hubiera tomado, pero lo tomó y a la siguiente campaña le dijo al hermano Lindsay no quiero que tú me presentes más, yo quiero que ahora mi presentador sea fulano de tal porque él si lo hace con bombos y platillos y habla cosas grandiosas de mí, así que de allí en adelante el presentador fue este otro hombre. Comenzó a decrecer el poder en el ministerio del hombre de Dios, tuvo un accidente muy terrible, su cabeza se edematizó y murió. Pero lo tremendo es que al paso de los años casi nadie sabe quién era él, casi nadie lo recuerda.
Es muy importante mantener la humildad y la sencillez de corazón, no de cosas externas. La humildad es una condición del corazón. La gente orgullosa normalmente desarrolla rebeldía contra las normas, hay una rebeldía que en si es orgullo que se manifiesta de esa manera y aun en eso nosotros debemos de hacer lo que dice el apóstol Pablo cuando vayas a Roma haz como los romanos. Y nosotros como ministros del Señor debemos de respetar las normas del lugar donde vamos a ir, eso no quiere decir que yo me estoy sometiendo a un espíritu, quiere decir que estoy siendo respetuosa y sometiéndome en amor a la persona. Si a usted le invitan a una ceremonia y le dicen que es traje formal no vaya a ir en jeans y en tenis, hay que someterse, eso es parte de ser humilde aunque a usted no le guste ponerse traje, ni ponerse corbata. Es parte de ser humilde el ir de acuerdo a como se espera en las normas sociales de ese lugar. De igual manera, si a usted le gusta usar traje y corbata, pero lo invitan a un evento deportivo y le dicen que es con traje deportivo, no vaya a aparecer encorbatado.
Las dos cosas son rebeldía, aun en eso nosotros necesitamos fluir en un ambiente de humildad y sencillez para no ir a los lugares sobrevestidos ni tampoco chafalastrosos. Esas son cosas externas pero reflejan la humildad del corazón, de ir acorde a la demás gente, ni para humillar a nadie ni tampoco para querer parecer humilde. El Señor Jesús es nuestro máximo ejemplo de humildad.
Todos de alguna manera en algún momento nos sentimos como que estamos cargados sobre todo con cosas que no podemos resolver o que está fuera de nuestro alcance resolver, y nos sentimos trabajados y cargados, pero la respuesta está aquí. No es una respuesta física es una respuesta espiritual.
Mateo 11:28-30
Él les dice: Yo los haré descansar, fíjese que el Señor les dice que los va a hacer descansar, aunque lo que les va a poner es un yugo, pero que lindo es estar enyugados con Cristo. Porque cuando usted está enyugado con Cristo quiere decir que Él le va a llevar donde sabe que le conviene a usted, porque el yugo es para que nos dirija el Mayor, y nos lleve a verdes pastos, a lugares de reposo o sea que no siempre el descanso tiene que ver con no hacer nada, el descanso es una condición interior, por eso Jesús dice: Yo les haré descansar, ¿Cuándo y cómo? Cuando lleven sobre ustedes Mi yugo no el que ustedes se han puesto.
Pero qué lindo que el Señor dice venid a Mí, Yo les haré descansar, ¿Cómo? Lleven Mi yugo, busquen el Reino de Dios y Su justicia, no se estén preocupando de lo que no pueden resolver, enyúguense conmigo que Yo sólo los voy a llevar a la adoración, Yo los voy a llevar al lugar de reposo donde ustedes puedan estar tranquilos, donde no estén afanados, donde no estén preocupados, en Mi presencia tendrán plenitud de gozo. Mi yugo es fácil y Mi carga es ligera, es liviana no es como la de ustedes.
Él no se equivoca, nos dice que aprendamos de Él: “Que Soy manso y humilde de corazón”, no de la cabeza, no es porque conoce en qué consiste la humildad, no, del corazón. Y entonces ¿Qué va a pasar? Hallaréis descanso para vuestras almas porque Mi yugo es fácil y ligera Mi carga. La mejor manera de tener reposo y descanso en el alma es aprendiendo de Jesús a ser manso y humilde.
El apóstol Pablo en Filipenses nos da varias instrucciones acerca de la humildad, basadas en la humildad de Jesús.
Filipenses 2:3-4
Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; 4no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros
¿Qué difícil es ver a los demás superiores a nosotros verdad? Pero eso es base de la humildad. Es decir que yo no busque mi propio bien sino el bien de los demás también.
Filipenses 2:5-9
“sino que se despojó a sí mismo”, fíjese bien que nadie lo despojó, El se despojó voluntariamente… “y estando en la condición de hombre, se humilló”, otra vez siendo hombre se despojó a sí mismo, nadie le quitó la vida, Él la puso voluntariamente haciéndose obediente.
Por cuanto el Señor Jesús era humilde, se despojó y pudo ser obediente. Comenzamos diciendo que la humildad y la santidad están muy relacionadas, pero la humidad y la obediencia están íntimamente relacionadas también. Nadie puede ser obediente si no es humilde. Él pudo obedecer y el Padre le exaltó y le dio un nombre nuevo y lo hizo Señor de todo. Si Él no se hubiera humillado el Padre no lo hubiera exaltado.
En la milicia, la policía, las academias les dan órdenes, instrucciones y a la carne no le gustan las ordenes que les dan. Esta clase de órdenes provoca rebelión en el corazón del que no ha nacido de nuevo y que no hace las cosas por amor al Señor. Cuando tengo que obedecer a la fuerza por miedo al castigo, no lo estoy haciendo en la naturaleza del Señor, pero cuando en la naturaleza del Señor me humillo, me dispongo para acatar las cosas, voy a responder con gozo y me va a ser más fácil.
El apóstol Pablo nos da este consejo que sigamos el sentir que hubo en Cristo Jesús, o sea que si nosotros nos humillamos, podemos obedecer. Fíjense mis amados que en la vida todo tiene que ver con obedecer, desde que estamos chiquitos todo tiene que ver con obedecer porque ese es un principio para forjar carácter, y el que no obedece, que anda como quiere, no es de la naturaleza de Cristo. Pero siempre que nosotros nos sometemos en amor vamos a ver el resultado.
¿Por qué cree usted que muchas parejas que se casan muy enamoradas después se divorcian? Por falta de humildad, y a veces están enamorados todavía, pero como ninguno quiere ceder y cada quien cree tener la razón no se humillan para poder entender al otro, no se someten mutuamente, y por falta de humildad pueden terminar separados. Cuando hay una dificultad entre dos personas póngase un ratito en los pantalones del otro o en los zapatos del otro y cuando usted está dentro las cosas son diferentes.
El apóstol Pedro nos habla de humildad también, el tenía toda la autoridad para hablar de humildad después de todo lo que le pasó. Antes había sido soberbio, se sentía gran cosa porque le había sido revelado que Jesús era el Cristo, el Hijo del Dios viviente, se creía superior, el creía que era el guardaespaldas supremo de Jesús y le cortó la oreja al otro, pero la motivación no era la correcta.
1 Pedro 5:5-6
¿Cuántos quieren tener gracia de parte de Dios? Entonces hay que humillarnos porque El le da gracia a los humildes. La poderosa mano de Dios es el gobierno de Dios, los ministros del Señor en la casa o sea que los jóvenes deben humillarse o reconocer como superiores o mayores a las autoridades espirituales de la casa, y el Señor les va a exaltar cuando fuere tiempo.
Cada vez que alguien hizo algo por amor, por sujeción a sus pastores, a sus autoridades, o consejeros espirituales siempre les fue bien, aunque al momento no les hubiera parecido muy agradable. Pero cuando no aprendieron a humillarse y a someterse al consejo de Dios a través de los ministros quizá no les irá tan bien.
Quiero contarles un testimonio de un hombre que para mí es alguien humilde, el Dr. David Yongi Cho (Paul Yongi Cho antes) es el pastor de la iglesia más grande del mundo en Seúl, Corea, Dios le dio a él la revelación de las células familiares, son miles de miles en cada servicio día y noche, pero el Dr. Yongi Cho recibió un llamado de Dios para ir a predicar a Japón y en el año 1990 desde Corea viajó con un equipo de gente para evangelizar Japón. Para él la meta era que para el año 2000 tendrían 10 millones de convertidos en Japón, resulta que cuando llegó el año 2000 ellos no tenían ni un millón de convertidos en Japón, pero este hombre de Dios tuvo la humildad de declarar públicamente y escribir en un boletín: Reconozco que ese parámetro me lo puse yo en mi carne y no fue Dios quien me dijo que tendría 10 millones. Aparentemente es un fracaso porque no se logró el número de personas convertidas pero yo lo veo como una victoria y este hombre sigue siendo exaltado por el Señor porque él humildemente reconoció su falla.
Se requiere humildad para trabajar en equipo, hay gente que no puede trabajar en equipo, que dicen, mejor yo lo hago solo, pero en realidad es orgullo en lo profundo. Y una de las cosas que el Señor quiere de verdad fundamentar en nosotros es el trabajo en equipo, porque una familia es un equipo, la iglesia es un trabajo de equipo; una golondrina no hace verano, una sola persona no va a poder evangelizar la ciudad, necesitamos aprender a trabajar en equipo. La escuela, la educación es un trabajo de equipo.
La conquista de una ciudad es un trabajo de equipo. Así es que para trabajar en equipo necesitamos humillarnos, para tener un buen matrimonio necesitamos ser humildes, para reconocer: me equivoqué, lo siento perdóname, no va a pasar otra vez. A la gente que reconoce sus errores, que humildemente acepta que se equivocó, Dios siempre le da otra oportunidad y Él se encarga de exaltarlos o de levantarlos.
¡Cuánto necesitamos que Dios nos ayude! ¡Cuánto necesitamos aprender a ser humildes en el Señor!
Conclusión