Enseñanzas

Palabra con autoridad apostólica y revelación profética.

Reunión General

TIEMPO DE INTERCESIÓN PARA SALVACIÓN

por Emma de Sosa

May 08

2011

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ES08052011 TIEMPO DE INTERCESIÓN PARA SALVACIÓN

EMMA DE SOSA

8 mayo 2011

 

EL TIEMPO DE DIOS PARA SALVACIÓN

El mundo, la gente afuera está con una necesidad tremenda de Dios, y nosotros tenemos que discernirlo. No podemos encerrarnos en nuestro mundo ni en nuestros problemas, porque los que están afuera tienen más problemas y más necesidades, la respuesta la tenemos nosotros, los que conocemos al Señor.  Nosotros tenemos lo que ellos están buscando y es nuestra responsabilidad darle a ellos lo que necesitan, por eso debemos activarnos en la unción profética para ser efectivos, en la ciudad y en la nación.

Todo debajo del sol tiene su tiempo y todo es hermoso en Su tiempo.  Dios no se equivoca en el día y la hora en que nosotros le recibimos.  Dios nunca llega ni antes ni después, Él llega en el momento exacto y oportuno, cada uno tiene su tiempo en Dios.  Por eso es necesario un evangelismo profético y efectivo, donde podamos discernir a las personas que están en el tiempo de Dios.  Debemos estar conectados con Dios, para estar escuchando las noticias del cielo, saber qué es lo que Dios quiere para cada día, qué quiere Dios para mi ciudad y nación y saber cuál es el papel que nos corresponde a nosotros, en la estrategia que Dios tiene para cumplir.  No podemos darnos el lujo que las distracciones nos desvíen o nos limiten para lo que Dios nos ha llamado. 

 

IMPORTANCIA DE LA INTERCESIÓN

La palabra interceder es sinónimo de interceptar.  En el Antiguo Pacto la función del sacerdote era presentar ofrenda  y presentar sacrificio delante de Dios, para que la sangre derramada cubriera el pecado del pueblo, esto lo hacía cada año.  En el Antiguo Pacto vemos también que todos los profetas fueron intercesores, Abraham intercedió por las ciudades de Sodoma y Gomorra, Moisés intercedió por el pueblo de Israel que era de dura cerviz, Nehemías intercedió por Jerusalén y la restauración de los muros de la ciudad.  Todos los profetas deben ser intercesores.  En el Nuevo Testamento tenemos a Jesús como el modelo de un profeta e Intercesor, y Él sigue siendo un intercesor a favor nuestro.  Toda la humanidad estaba destituida de la gloria de Dios; pero el Señor Jesucristo vino para interceder por toda la humanidad y Él se convirtió en el Sumo Sacerdote, de un sacerdocio superior de un sacerdocio eterno. Está actualmente intercediendo por nosotros los santos a la derecha del Padre, Su actual ministerio no es de apóstol, profeta, evangelista o pastor, sino el de Intercesor.  Jesús intercede por nosotros presentando Su propia Sangre delante del Padre, porque Su Sangre es la que tiene el poder para redimirnos de todo pecado, y cuando el Padre ve a los Santos, no ve el pecado sino que los ve cubiertos por la Sangre del Cordero, el Padre ve la gloria del Hijo. 

 

Cuando voluntariamente pecamos, ahí en esa área de pecado Cristo no nos puede cubrir con Su Sangre porque voluntariamente abrimos una puerta para darle derecho al acusador de que nos pueda controlar y acusar delante del Padre.  Por eso es necesario que cuidemos nuestra vida, que cuidemos nuestro corazón.  Cuidar el corazón va más allá de no tener resentimientos o rencores, sino también guardar el corazón de la idolatría.  Puede pasar que a veces no nos demos cuenta que tenemos a hijos, padres o esposo(a) o cosas en el lugar que le corresponde al Señor.  Cuando nuestra hija Rebecca que es una niña de milagro estaba muy pequeña, la queríamos sobreproteger y caímos en espiritualizar todo con respecto a ella, tratábamos de que nadie que no fuera ungido la cargara.  En una ocasión tuvimos que hacer un viaje de emergencia, no sabía con quién dejarla porque nadie era lo suficiente santo para cuidar a la niña prodigio, y Dios me habló y me dijo: Que Él tenía cuidado de ella donde quiera que estuviera, que no tuviera temor, que guardara mi corazón, la idolatría produce temor y el temor produce angustia, ansiedad, se piensa que algo malo puede pasarle a la persona que está en el lugar de Dios. 

Nuestro corazón tiene que ser limpiado, y procesado para que no distorsionemos lo que Dios quiere hablarnos. Necesitamos tener el corazón entonado con el corazón de Dios, para estar claros en saber cuál es Su consejo, cuál es Su dirección.  En una ocasión un varón de Dios se comprometió con una joven de la casa, hablé con el joven y le pregunté por qué él creía que ella era su esposa, me dijo que Dios le había puesto señales, una era que su esposa había tenido una hija anteriormente, que fuera ministro de alabanza y que hubiese nacido en la capital del país, todas estas característica las cumplía la joven hija de la casa; al orar recibí de parte de Dios que ella no era su esposa aunque cumpliera todos los requisitos, cuando se lo dije no le pareció bien, se molestó y creyó que estaba equivocada.  Hablamos y quedamos de acuerdo en seguir orando por este asunto, al poco tiempo él conoció a otra hermana con las mismas señales que él tenía, ella si era la esposa que Dios había escogido para él, ahora los dos son pastores de una iglesia en la zona Sur del país, ahora él me agradece por la intervención en este asunto. 

Cuando no hemos salido de la cultura de la tierra para entrar a la cultura del Reino, muy fácilmente podemos tomar cosas como que son de Dios, y no del diablo o de nuestro propio corazón.  Por eso es necesario conocer el carácter de Dios a través de Su palabra y de la vivencia con Él.  Al conocerlo podemos saber qué esperar y qué no esperar de Dios.  El enemigo es engañoso y aun puede hablar a través de la Biblia, lo podemos ver en Mateo 4, cuando tentó al Señor Jesús, le citó la Biblia le dijo lo que está escrito en ella, él se sabe la Biblia pero no la vive, ni tiene revelación de ella.   

Cuando en el interior hay problemas de autoestima o de heridas de rechazo podemos ser engañados, tal vez Dios nos está enviando a una misión y por temor decimos que no viene de Dios, por el temor de enfrentarnos a algo.  Podemos ver en la Biblia, como algunos siervos le dijeron que no al Señor por sus heridas. Moisés dijo que no podía, por ser tartamudo. Gedeón porque se consideraba el más pobre, el de la tribu más pequeña, Dios tuvo que confrontarlos para que entendieran su llamado. Dios no busca la capacidad en nosotros, sino la disposición Él no busca gente capacitada, ni teólogos, Él busca corazones dispuestos a hacer lo que Él pide, gente dispuesta aun a hacer el ridículo, pero que le crean a Él.  Así como los esposos se conocen entre sí, su voz, su manera de ser, aún sus pasos se llegan a conocer, así quiere el Señor que le conozcamos, que conozcamos Su voz, cuando Él nos está hablando y no ser confundidos por voces ajenas o por la nuestra.  Porque hay muchas cosas que vienen a la mente que no tienen nada que ver con el corazón de Dios, eventualmente nos podemos confundir, pero ha llegado el tiempo en que es necesario discernir la fuente de la voz  y la fuente de la revelación, porque no es tiempo de seguir errando el blanco. Dios quiere que seamos saetas efectivas, que cuando Dios nos revele algo sobre alguna persona, seamos certeros, así como cuando Jesús tuvo la revelación de la samaritana.  Cuando Dios revela algo no es para producir miedo, no es la naturaleza del Padre, si Él revela algo negativo es porque Él lo puede detener.  Una hija ministerial nos llamó pidiendo oración y cobertura, para su esposo, porque tres personas en el mismo día le habían llamado para decirle que habían soñado con su esposo que él tenía un atentado, otro soñó que había fallecido, esto a ellos no les causó temor, tomaron la autoridad en Dios, y algo importante, llamaron para cobertura a sus padres espirituales y no pasó nada. Dios lo reveló para orar, no para causar temor. Lo que viene de Dios siempre produce paz. 

 

Dios quiere que seamos intercesores efectivos y para ello necesitamos conocer el corazón del Padre, necesitamos amar lo que el Padre ama, escuchar lo que el Padre dice, si no se estará orando de una manera incorrecta.  La verdadera intercesión profética consiste en que cuando adoramos a Dios; porque en la adoración genuina hay un rio y se abre el ambiente espiritual y podemos oír y discernir cómo Dios quiere que intervengamos para cambiar el destino de las cosas en la tierra.  Tenemos en nosotros todo lo que es Jesús, posicionalmente hablando, y en la medida que vamos caminando en la revelación, vamos teniendo un mayor nivel de autoridad en la obediencia y amor al Señor.  Mientras no hemos sido perfeccionados, mientras tengamos un cuerpo nos podemos equivocar, no hay nadie infalible, sólo la Palabra de Dios, pero si debemos de hacer lo que está al alcance de nuestra mano para ir renunciando e ir limpiando el corazón, para estar acoyuntados con el sentir del corazón del Padre; y lo que más ama el Padre son las almas perdidas, por ellas sacrificó a Su hijo y Cristo voluntariamente entregó Su vida. Si el Padre ama a los perdidos y tenemos Su corazón, nosotros tenemos que amarlos también, no hay intercesión efectiva si no hay amor por los perdidos, no importando su condición espiritual o lo que ellos sean.          

Podemos interceder sólo a través del Espíritu Santo, porque Él sí sabe lo que está en el corazón y la voluntad del Padre.  La tierra necesita intercesores que conozcan la voluntad del Padre, la intercesión es un asunto de corazón no de formas o posturas de oración, en la intercesión es irrelevante si somos profetas, apóstoles, maestros o pastores, todos somos intercesores porque ese es el ministerio de Cristo. 

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