Palabra con autoridad apostólica y revelación profética.
por Emma de Sosa
Jun 05
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ES05062011 El Linaje de Melquisedec
Genesis 17:1-7
Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto.
2 Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera.
3 Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo:
4 He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes.
5 Y no se llamará más tu nombre Abram,[a] sino que será tu nombre Abraham,[b] porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes.
6 Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti.
7 Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti.
Postrarse sobre el rostro es adorar, según el concepto hebreo.
Cuando dice que saldrían reyes y naciones de Abraham, se está refiriendo a nosotros.
En los cielos Dios creó los serafines, ángeles arcángeles, etc.
Hubo un querubín al cual Dios creó y lo puso como jefe de los otros querubines para que dirigiera la alabanza, la adoración en el cielo. Cuando usted ve las funciones que tenía Luzbel, él gobernaba o tenía autoridad sobre los demás querubines, tenía unción de gobierno pero estaba diseñado para presentarse delante de Dios con alabanza y adoración, para dirigir la alabanza en los cielos.
Desde que este ser fue creado, Dios lo hizo con una unción sacerdotal y también de gobierno. Luzbel desobedeció las instrucciones de Dios y pensó que era mejor que le dieran a él la adoración y fue sacado del cielo y tirado a tierra. Dios se quedó sin esa función en el cielo.
El Padre, Hijo y Espíritu Santo hicieron consenso y decidieron hacer al hombre a Su imagen y semejanza.
Cuando Dios creó al hombre y le dio el soplo de vida, le estaba insuflando e impartiendo la Vida de Dios mismo para que fuera hecho a imagen y semejanza de Dios. Era un alma viviente con la vida del Espíritu de Dios en él. Cuando lo coloca en el huerto del Edén le da funciones específicas, labrar la tierra tiene que ver con proclamar y ministrar la tierra para que sea fértil.
Dios le dio al hombre (varón y mujer) instrucciones de gobierno y de señorío, había una unción regia sobre Adán (varón y mujer), para que señoreara sobre la creación. Adam caminaba con Dios al aire del día, directamente hablaba con Dios. Adam era para Dios un rey en la tierra y un sacerdote para Él. Esa era la intención del corazón de Dios porque esa es la naturaleza de Cristo, esa es la naturaleza de Melquisedec (Sacerdote del Dios Altísimo y Rey de Salem).
Eva y Adán escucharon las palabras inicuas que Luzbel empezó a hablarle con mentira. A través del oído entra la semilla, porque la palabra es espíritu, por eso los oídos de esa primera mujer fueron permeados con semillas corruptibles, palabras de iniquidad. La iniquidad bajó al corazón de Eva y ella se lo dijo a Adán, bajó a su corazón y ellos fueron sacados del huerto. Dios pensó que de nuevo había fallado el plan.
Dios está determinado a que se cumpla el pensamiento que Él tuvo desde el principio. Cuando Luzbel falló, Dios tenía un plan B, Adán, cuando éste falló, Dios tenía el plan C. Dios empieza a buscar hombres para hacer pacto con ellos y por eso hace pacto con Abraham. Pero su objetivo no cambia.
Abraham tuvo funciones sacerdotales, de sus lomos nacerían los reyes, él fue un patriarca, de sus lomos vienen Isaac y las tribus. Cuando tiene el encuentro con Melquisedec como que se reafirma o confirma la doble uncion de sacerdote y rey; aunque Abraham entendió todo eso, la descendencia de Abraham falló. Eventualmente, Israel cae en esclavitud, un pueblo esclavo no puede ser un pueblo que señoree o gobierne. El deseo de Dios era que reyes salieran de sus lomos y gobernaran y poseyeran Canaán.
En la historia de José, vendido por sus hermanos, llega a Egipto, y por ello llega a tener un lugar de gobierno. Lo que Dios le había hablado a Abraham se cumple en José porque él tiene unción de gobierno ahí en Egipto, además José es un profeta, tiene sueños e interpreta sueños; la descendencia que vino de José cayó en escalvitud porque cuando muere José, viene otro faraón. El pueblo de Israel ya no se mantuvo en bendición y entró en escalvitud; de alguna manera se cortó el diseño de Dios de que los de Su pueblo fueran sacerdotes y reyes en la tierra. Ahora Dios necesitó otro plan para seguir su diseño para el pueblo de Israel.
Dios llamó a Moisés, profeta que hablaba cara a cara con Dios, tenía unción de gobierno y Dios lo preparó, aun cuando creció en la corte del faraón, y fue enseñado en muchas áreas. Él tenía la capacidad de gobernar, pero él decidió gobernar al pueblo de Israel en vez de gobernar en Egipto. Pero aun en este plan D de Dios, se rompió el diseño original de Dios para la humanidad.
Moisés tenía la autoridad y a la par Dios tenía a Aarón como sacerdote. En ese sentido fue que se perdió el diseño original de Dios; que ya no teníamos uno que fuera rey y sacerdote, sino que por un lado el rey y por otro lado el sacerdote. Se separan claramente las funciones.
En esa época, el que era rey no podía hacer servicios sacerdotales. A Saúl le fue quitado el reino, porque quiso hacer una ofrenda a Dios. A otro rey que quiso hacer lo mismo, le salió lepra.
Lo que Dios le dijo a Abraham y el encuentro con Melquisedec era perpetuamente y eterno. Los gentiles estábamos en los lomos de Abraham y en la bendición que Dios le dio a Abraham.
La separación entre la función de rey y sacerdote se puede ver por largo periodo en la historia bíblica. Hubo algo que vino a unir de nuevo la historia para que se cumpliera de nuevo la historia y ese fue David. Dios lo levanta como una señal profética del Mesías que había de venir. En David se conjuga el Melquisedec que le fue revelado a Abraham y El Cristo que había de venir. David tiene la revelación del sacerdocio eterno de Cristo, pero también tiene la revelación del reinado justo del Mesías. David canta y escribe en los Salmos todo lo que había de venir, él mismo fue sacerdote, profeta y rey. Se vuelven a unir en la historia las funciones de rey y sacerdote. De hecho son periodos específicos entre Abraham-David, David-Cristo. David marca un giro y un cambio en la historia espiritual para nosotros.
David tenía una visión clara de lo que Dios pretendía hacer desde la eternidad y por lo cual reveló a Melquisedec, quien era la Palabra eterna que estaba en los cielos, y tomó forma para aparecérsele a Abraham, esa misma palabra eterna tomó forma de hombre para ser Emanuel, Dios con nosotros.
Salmo 110: 1
Jehová dijo a mi Señor:
Siéntate a mi diestra,
Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.
Aunque Cristo ya venció por nosotros y puso todas las cosas como estrado de sus pies y nosotros nos sentamos en lugares celestiales con Él, nosotros tenemos que hacer una acción para poseer lo que Cristo conquistó para nosotros. Aunque los enemigos ya fueron vencidos, siguen merodeando para que nosotros los podamos vencer en la tierra, entonces cuando los enemigos del Señor sean puestos bajo los pies de la iglesia, el Señor jesucristo ya no necesitará estar a la derecha del Padre, sino que vendrá de nuevo para establecer el Reino del Mesías juntamente con nosotros la iglesia.
Salmo 110: 2-4
2 Jehová enviará desde Sion la vara de tu poder;
Domina en medio de tus enemigos.
3 Tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder,
En la hermosura de la santidad.
Desde el seno de la aurora
Tienes tú el rocío de tu juventud.
4 Juró Jehová, y no se arrepentirá:
Tú eres sacerdote para siempre
Según el orden de Melquisedec.
Hebreos 7: 1-3
Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo,
2 a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz;
3 sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.
El socialismo y el comunismo, han encontrado entrada en algunos de los países menos desarrollados del mundo porque hay ausencia de justicia social, hay ausencia de paz. Ese tipo de ideologías que pretenden darle la respuesta al ser humano no pueden ser permanentes ni infalibles porque están basados en esfuerzos humanos y están basados en quitarle al que tiene para darle al que no tiene. La justicia de Dios no es a la manera de los hombres, nuestra propia justicia son trapos de inmundicia delante del Señor, solo Él sabe hacer justicia.
Isaias 32:15-18
15 hasta que sobre nosotros sea derramado el Espíritu de lo alto, y el desierto se convierta en campo fértil, y el campo fértil sea estimado por bosque.
16 Y habitará el juicio en el desierto, y en el campo fértil morará la justicia.
17 Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre.
18 Y mi pueblo habitará en morada de paz, en habitaciones seguras, y en recreos de reposo.
El profeta Isaías es el profeta que más nos habla de la justicia y es de los profetas que tiene más profecías Mesiánicas. El Señor Jesucristo está directamente relacionado con la justicia de Dios en la tierra.
Isaias 42: 1-4
He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones.
2 No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles.
3 No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia.
4 No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley.
Solamente por el Espíritu Santo puede venir la justicia a las naciones.
El Señor Jesucristo no se daba publicidad por los milagros y sanidades que hacía, Jesús ni alzaba su voz. En estos versos dice que no quebrará la caña cascada, esto tiene que ver con la debilidad del ser humano, con nuestras incapacidades. A veces nosotros encontramos debilidades en otros y los desechamos por ello. El Señor Jesús no tira la caña que ya está fragmentada, Él es especialista en reconstruir para hacer una caña nueva que pueda servir un propósito en Dios. Él no desecha ni quiebra lo que no sirve para el hombre, porque Él es un Dios de misericordia; Él reconstruye, edifica. Él no apaga el fuego que humea. Esto se refiere a que en el templo de Israel había lámparas cuyo fuego tenía que estar ardiendo perpetuamente con aceite de oliva virgen, cuando estaba por apagarse la mecha, lo más fácil es apagarla. Pero Jesús aun cuando ve que algunos ya casi se les está extinguiendo la vida, el no apaga ese pábilo, Él sopla para darle vida nueva. Eso es lo que hace un verdadero Sumo Sacerdote para presentar un pueblo bien dispuesto delante del Padre. Él, con Su sangre derramada, se pone por aquellos que no tienen mucho de Dios, pero por la acción del Espíritu Santo podemos levantar esas vidas para que sean útiles para el Reino.
Estas características que vemos en Jesús, tienen que ver con la justicia; tienen que ver con no desechar lo que Dios no ha desechado. Esto trae paz a las ciudades, a las naciones. Si hubiese Melquisedecs que se levantan en cada nación, todas las naciones entrarían en justicia.
Isaias 61:8-11
8 Porque yo Jehová soy amante del derecho, aborrecedor del latrocinio para holocausto; por tanto, afirmaré en verdad su obra, y haré con ellos pacto perpetuo.
9 Y la descendencia de ellos será conocida entre las naciones, y sus renuevos en medio de los pueblos; todos los que los vieren, reconocerán que son linaje bendito de Jehová.
10 En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas.
11 Porque como la tierra produce su renuevo, y como el huerto hace brotar su semilla, así Jehová el Señor hará brotar justicia y alabanza delante de todas las naciones.
Mateo 6: 33
33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Cuando Jesús habla con Nicodemo, le dice que el que no nace de nuevo, no puede ver el Reino y que el que no nace del agua y del Espíritu no puede entrar al Reino. Entrar al Reino tiene que ver con buscar justicia y hacer justicia en el Reino; solamente lavados en agua y nacidos en el Espíritu podemos hacer la justicia de Dios.
Buscar el Reino de Dios y Su justicia no es para verla, es para ponerla en práctica, para vivir en ella.
Construir el Reino es hacer justicia, amar misericordia, humillarse ante el Señor. La gran diferencia entre el cristianismo y el comunismo es que los cristianos hacemos las cosas por amor a Aquél que nos dio todo, nadie nos obliga. Hacer justicia tiene que ver con que el huérfano y la viuda tengan alimento, tengan vestido, tiene que ver con que no haya desnudos. La diferencia es el amor. Amarnos es mucho más que solo decir te amo y darnos un abrazo. Es actuar en la justicia de Dios y hacer Su verdad. Jesús no solamente predicaba, sino que hacía justicia.
Mateo 6: 1
Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.
A veces podemos hacer una aparente justicia para hacer publicidad y para ser vistos de los hombres; pero la verdadera justicia es aquello que hacemos en lo secreto aunque nadie se de cuenta.
La ordenanza de Dios es que cada uno busque la justicia que le corresponde hacer, para edificar el Reino y para construir el Reino.
Dios quiere que vivamos el Reino a plenitud. Tú ya sabes que eres del linaje de Melquisedec y de Abraham y que todas las bendiciones recayeron sobre ti, que eres rey y sacerdote. No vuelvas al tiempo de Aarón en que la religión te dijo que si tenías un llamado a ser ministro no debes tener otro trabajo o tener una empresa. Es el tiempo que conjuguemos el pensamiento de Dios acerca de Adán, y el que Dios tuvo acerca de Melquisedec y la bendición que se dice en Apocalipsis que nosotros fuimos hechos reyes y sacerdotes para que entendamos que esa naturaleza dual que está dentro de nosotros tiene que ser manifestada, ejercitada, tiene que fluir para que no nos perdamos parte del Reino.
A veces somos tan religiosos que matamos los talentos que Dios puso en nosotros, para ponerlos al servicio del Reino. No quiere decir que vamos a poner nuestras capacidades a dormir, necesitamos activar el rey y el sacerdote que está dentro de nosotros. Nosotros recibimos al Cristo entero, el que es Rey y Sacerdote y por lo tanto queremos que sea activada la capacidad de Dios en nosotros, para señorear, estar en Su presencia. Todo lo nuestro es de Él y todo lo que hacemos es santo porque somos de Él.