Muchas bendiciones a su vida mis queridos lectores, es bueno saludarles una vez más declarando lo mejor para esta semana.
En estos días, la población entera de nuestra nación ha tenido sus ojos fijos en las pantallas de los televisores; como nunca los centros comerciales han vendido tales aparatos, con supuestos descuentos y facilidades para comprarlos.
Sólo de la capital industrial, la bella ciudad del norte, salieron unos mil doscientos simpatizantes del deporte hacia Sur África, comprando paquetes valorados en unos diez mil dólares. Es bueno saber esto porque nos indica que si hay riqueza y dinero en los habitantes de nuestro país.
Es como si el objetivo y el propósito de la vida se hubiera redirigido por causa del Mundial del futbol. Si acaso alguien no se muestra muy interesado en el deporte, lo tachan de antipatriótico; aunque a su vez los que llevan muy de cerca cada partido, en su interior están esperando que la selección hondureña pierda. Todos van a echar de menos a Rambo, quien está lesionado.
Me impresiona que nuestros jugadores puedan desplazarse en el campo, a pesar de las temperaturas bajo cero, sin estar acostumbrados a ello. Estoy muy segura que esta será una experiencia inolvidable para estos hombres; un día podrán compartir con sus hijos y con los hijos de sus hijos todo lo que aprendieron en esta ocasión memorable.
Cuando veo todo esto, llego a pensar que todos saben que lo importante no es si Honduras gana o no, sino que lo extraordindario es que haya clasificado para un evento de carácter mundial.
¿Sabes mi querido lector que Dios no mira los éxitos como los mira el hombre? ¿Sabes que Dios no mide al campeón con medida terrenal? ¿Sabes que para Dios el vencedor puede ser alguien que para el mundo es perdedor? Si lo sabes, para ti Hay Una Esperanza.
Hace más de dos mil años, un día en Jerusalén, colgaba de un madero un hombre aparentemente derribado, para muchos ya vencido y calificado como perdedor; pero el Padre en los cielos se regocijaba y los ángeles le hacían porras gritando ¡Es un Campeón! ¡Hemos vencido! Si lo crees, para ti Hay Una Esperanza, si lo recibes, tú también eres más que vencedor.