Queridos lectores es siempre una bendición comunicarme con ustedes para comentarles acerca de las cosas que ocurren en nuestra vida diaria, que siempre nos dejan sabias enseñanzas, para vivir mejor.
La semana pasada me llamó mi nuera, quien es pastora, para informarme acerca del caso de una señora joven, miembro de la congregación, pidiendo oración por ella. La señora se encontraba en Tegucigalpa, donde le realizaban análisis clínicos y médicos. En ese momento la noticia era que le habían detectado en uno de sus ojos un tumor, el cual deberían extraerle de inmediato, con la grave consecuencia de perder su ojo.
Todos comenzamos a orar y a enviar la palabra de sanidad a la distancia; sabiendo y creyendo que la palabra de Dios que sale de nuestra boca, tiene poder y autoridad para deshacer las obras de maldad, como también para recrear todas las cosas de acuerdo al orden divino.
Al día siguiente esta joven señora fue a recibir sus resultados para establecer fecha de cirugía; ustedes pueden suponer la condición emocional de ella, al pensar en perder parte de su visión. Para asombro de muchos, el médico le informó que estaban sorprendidos porque no encontraban sino un minúsculo quiste, el cual podían eliminar con rayos laser.
Sabemos que la maldad ha aumentado sobre la tierra, esto unido a las malas prácticas y manejo del medio ambiente por parte de los hombres, ha provocado que se incrementen las enfermedades y que la condición de vida de las personas vaya en decadencia. Cada día vemos más personas en los hospitales, visitando médicos y realizándose análisis clínicos.
Ante toda esta realidad solamente Hay Una Esperanza y esta es Jesús y Su Palabra. La Biblia nos dice que cuando nuestro Señor Jesucristo expiró sobre la cruz, Él se llevó todas nuestras dolencias y enfermedades; también nos dice que nosotros ya fuimos curados por Sus llagas. Hoy como nunca necesitamos activar la fe en Su Palabra, para recibir la sanidad que nos corresponde.
Querido lector, este es el momento de creer esperanza contra esperanza; este es el tiempo de ejercitar la fe que Dios colocó en nosotros. Si tú has estado padeciendo de alguna dolencia, si hay síntomas que te agobian y temores que te invaden, hoy yo te invito a creer en Jesús y en Su Palabra de vida y salud.
Hoy es tu día agradable de salvación y sanidad, recibe la porción que te corresponde, la vida en abundancia que es calidad de vida.