TEMAS DE OPINIÓN

Siendo Guiados por Dios

Enero 17, 2011


Sean muy bendecidos este día mis queridos lectores.  Deseo que este año haya comenzado muy bien para ustedes y que continúe siendo de grandes logros. Un tema que se menciona demasiado en estos días, es el de la democracia, o sea otorgarle al pueblo la autoridad para gobernar.  En tiempos muy antiguos, los pueblos tenían reyes; Dios eligió sin embargo, que Su Pueblo Israel, fuera dirigido por Profetas, quienes eran la voz de Dios para ellos; mientras espiritualmente eran los sacerdotes los encargados de presentar al pueblo ante Él. El deseo de Dios era que Su pueblo amado y escogido, fuera diferente, que disfrutara de la dirección y le gobierno divino, a través de hombres (varones y mujeres) escogidos por su corazón.  No obstante, el pueblo de Israel quiso ser igual a los pueblos paganos y demandó a Dios que les diera un rey como a los demás.  Por la insistencia de ellos, Dios les concedió tener un rey, este fue Saúl. Dios sin embargo, escogió a un varón conforme a Su propio corazón para que gobernara, su nombre era David. David tenía la particularidad de ser Sacerdote y Profeta, pero también fue Rey de Israel.  Este personaje fue la figura del que habría de venir, nuestro Salvador y Señor Jesucristo, quien también fue Profeta, Sacerdote y Rey. Dios quiere ser Quien gobierne el planeta tierra, a través de personas que se dejen usar y dirigir por Él.  Cuando una persona tiene al Espíritu Santo en su corazón, también tiene la capacidad de funcionar como Jesucristo, con la sabiduría, la justicia y la misericordia de Dios.  Sólo nuestro Dios es perfectamente justo, Él no hace acepción de personas; Él no tiene favoritos. Para que nuestra nación sea gobernada con equidad y justicia, es necesario que los que la gobiernan, tengan al Justo, al Rey de reyes, en su corazón.  Ningún ser humano puede gobernar correctamente si no es basado en la ley de Dios.  Las personas corren tras sus propios intereses, deciden de manera emocional o sentimental, lo que les conviene en el momento, sin pensar en los demás o en el futuro.  Sin embargo, nuestro Dios, Quien vive en eternidad, conoce muy bien lo que nos conviene hoy y lo que nos conviene dentro de cinco o diez años. Mis queridos lectores, necesitamos entender que para Honduras si Hay Una Esperanza, pero esta tiene sus bases en el conocimiento de la Verdad, Cristo es la verdad, el camino y la vida.  Oremos que nuestra bendita tierra sea gobernada por Aquel que recibió un nombre y una habilidad para gobernar sobre todo lo que está en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra.

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