TEMAS DE OPINIÓN

Protegidos en Casa

Agosto 4, 2014


Hace más de un año, una de mis hijas encontró una gatita abandonada, flaca y descuidada, la cual trajo a casa para darle comida. La gata fácilmente se adaptó a estar en la parte baja de nuestra casa, pues en todo tiempo tenía comida; de manera que mi hija le puso nombre y la consideró suya. Con el paso de los días se fue poniendo gordita y su pelo brillante, hasta llegaban a tomarle fotografías pues todos estaban de acuerdo en que tenía un porte de realeza. Mi hija se casó y se fue de la casa a otro país, por lo que la gatita quedó con nosotros. Un día, mi esposo y yo tuvimos que salir de la ciudad, dejamos a la gatita encomendada con alguien mas; sin embargo, a mi regreso me encontré con que había desaparecido. En vano la buscamos por todas partes durante varios días. Un buen día, yo iba entrando a mi casa cuando escuché su maullido, me alegré mucho de verla, pero ella venía con su oreja herida y sangrando. Con mucho esfuerzo logramos limpiarle la herida con agua oxigenada, pero volvió a escaparse. Unas dos semanas más tarde, la encontraron trabada en un hueco, muy flaca, maloliente y con tremenda infección en su cuello, que había afectado hasta su ojo; todo parecía indicar que había sido atacada por otro animal más grande. La inyectamos, le curamos sus heridas, le dimos alimento y la mantuvimos en un lugar seguro, hasta que estaba fuera de peligro y mientras se adaptaba de nuevo a la casa. Esto parece solamente una historia felina, pero es muy similar a lo que nos ocurre cuando nos alejamos de nuestra casa espiritual, la que nos cobija, la casa del Padre. Quedamos a merced del enemigo, quien nos ataca, nos hiere, nos golpea. Al volver a la casa del Padre, Él nos recibe con amor aunque tengamos mal olor; nos cuida, nos cura las heridas, nos alimenta, hace todo para restaurarnos y para que en casa nos sintamos protegidos y seguros. Querido lector, para tí Hay Una Esperanza, si acaso andas errante, fuera de casa y de la protección de Dios. Si te encuentras golpeado, herido, maltratado, en Dios siempre Hay Una Esperanza, llora, gime, que tu Padre te va a escuchar y te va a abrazar.

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