Mi esposo y yo abordamos el avión en Panamá para volver a casa, viniendo desde Argentina de una misión importante. El vuelo haría escala en Costa Rica, por lo que la primera etapa consistía de solamente una hora de vuelo. Yo iba sentada al lado de la ventana, mi esposo en medio y hacia el pasillo venía una joven muy agradable, quien entabló conversación con mi esposo y luego yo me involucré.
Hablamos de su trabajo, ella siendo de Costa Rica, es la gerente de una empresa establecida en Panamá, donde ella lleva dos años laborando y residiendo. La conversación era amena pero nada trascendental. De pronto ella nos preguntó si éramos cristianos, ella expresó: “Se les nota, porque irradian paz”.
Era ya el momento de aterrizar, pero de pronto, el piloto hizo un mal acercamiento, perdiendo la oportunidad de hacerlo, de manera que tuvo que levantar la aeronave de nuevo y esperar a que le dieran turno desde la torre de control para aterrizar. En total estuvimos sobrevolando casi media hora.
Nosotros sabemos que en Dios siempre hay propósitos en todo; así es que justo en ese momento, la joven de 34 años de edad, soltera, comenzó a contarnos situaciones íntimas que ella estaba pasando. Ella debía bajarse en Costa Rica, donde sus padres y hermanas la esperaban, pero esos últimos minutos fueron determinantes para que ella se abriera y pudiéramos orar por ella.
Querido lector, siempre que ocurra un atraso o las cosas no salgan como tú esperabas, es porque seguramente el Señor te quiere mostrar algo o quiere confiarte una misión. Es importante darnos cuenta que siempre Hay Una Esperanza, para no molestarnos, ni quejarnos sino esperar reposadamente hasta entender el propósito del atraso o del cambio.
Es posible que en tu vida, ahora mismo, las cosas no estén saliendo como tú esperabas; quizás hasta te has molestado con Dios porque no ves los resultados esperados. Quiero decirte querido lector que para ti Hay Una Esperanza, no murmures, no te desesperes, confía en el Señor y en Sus propósitos eternos.
Hoy es un día agradable para detenerte a meditar, qué es lo que el Señor te quiere mostrar o qué te quiere confiar. Te invito a que abras tu corazón y le digas al Señor tu Dios, que estás a Su servicio, que perdone tu impaciencia y tu falta de flexibilidad, pero que deseas ser parte de Sus planes y proyectos. Te aseguro que vas a recibir respuesta del Todopoderoso Dios, Quien te quiere sorprender.
Dale gracias al Señor por hacerte partícipe de Su buena obra; que hermoso pensar que Él te consideró a ti para llevar adelante Sus proyectos. Hoy es un día de nuevos comienzos para ti, disfrútalo.