TEMAS DE OPINIÓN

La Misión Imposible

Marzo 16, 2015


Recientemente me encontraba en la ciudad de México, de regreso de la ciudad de San Luis Potosí cumpliendo una misión, diría que casi a medias porque me indispuse de salud desde el momento de mi llegada. En ese momento me sentía terriblemente mal, me habían hecho análisis clínicos de todo tipo. Mi preocupación no era tanto mi salud, sino cómo y quién podría tomar mi lugar para cubrir todo lo que estaba planificado hacía varias semanas. Llegó la Doctora que me habían recomendado, a evaluarme a mi habitación ya con los resultados de los análisis en mano. Eran alrededor de las nueve de la noche, cuando se me ocurrió enviarle un mensaje a uno de mis hijos, quien se encontraba en Honduras, sencillamente le dije: No me siento bien de salud, la Doctora me recomienda total reposo, pero lo que me inquieta es a quién puedo mover para que cubra lo que yo debería hacer. Él me respondió casi de inmediato, luego supe que él se acababa de poner su pijama para descansar y tomar energía para el día siguiente. La pregunta fue: ¿Qué tienes pendiente? Le respondí que lo más apremiante era una reunión al día siguiente a las 10:00 a.m., lo cual era imposible lograr. El primer vuelo de San Pedro Sula a México salía a las 7:00 a.m. para arribar a las 11:30 a.m., que ya era tarde de por sí. Le pedí investigar si aún existían los vuelos nocturnos que solía hacer TACA, que permitían llegar a las seis de la mañana; pero lamentablemente habían sido descontinuados. Para el momento en que la Doctora se despidió recibí un mensaje de mi hijo diciendo que llegaría a las 9:55 a.m. del día siguiente. Le dije: ¡pero eso es imposible! ¡No lo vas a lograr! Le pedí el itinerario y me dijo: Voy a salir a la una de la mañana por Spirit hacia Fort Lauderdale, llego pasadas las seis de la mañana por el cambio de hora, justo para hacer migración; no llevaré maleta sino un maletín de mano. Debo tomar un Taxi que vuele y me lleve al aeropuerto internacional de Miami, para chequear mi vuelo hacia México D.F. antes de las 7:00 a.m. pues sale a las 8:00 a.m. Solamente le pude decir: alguien te va a estar esperando en el aeropuerto, confiando que lo podrás lograr. Esa noche no dormí mucho, en parte por la fiebre y en parte por la oración para que se lograra la misión imposible. Cuando mi hijo pasó su proceso migratorio en Fort Lauderdale le dijo a la agencia de Taxis: necesito un Taxi que me lleve ahora y en menos de una hora. A los pocos segundos llegaba el cómodo auto conducido por un rumano con experiencia e intrepidez, este le dijo: No te preocupes, te voy a llevar a tiempo y hasta vas a tener tiempo de tomarte un café. Como resultado, a las 9:55 de la mañana me estaba llamando, para decirme “Ya estoy aquí”. Queridos lectores, definitivamente que para el que se dispone, siempre Hay Una Esperanza. Hay quienes matan los sueños antes de intentar cumplirlos, pero definitivamente nuestra actitud ante la vida siempre debería ser empujar hasta el final, no darnos por vencidos, saltar obstáculos y resolver problemas. Esto fue una lección para mí, pero una gran satisfacción al ver la calidad de hijo que Dios me dio. Además pude ver como Dios respalda a los diligentes, por lo que es muy importante estar siempre listos como soldados para la batalla. ¿Estás listo tú? Hay Una Esperanza.

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