TEMAS DE OPINIÓN

Paciencia, Paciencia

Abril 20, 2015


Una de las áreas interiores donde todos los seres humanos somos siempre probados es la paciencia, la cual es una virtud o fruto del Espíritu en las personas; aunque algunos han desarrollado paciencia por entrenamiento o por disciplina. Constantemente vemos a personas desesperadas mientras esperan su turno en las largas filas de los Bancos u oficinas de gobierno. Los pacientes se impacientan en la sala de espera de la clínica de su médico o dentista. Las mujeres embarazadas, en su octavo mes ya quisieran dar a luz de una vez y se les hace difícil esperar; sin embargo, hay procesos que no los podemos acelerar por mucho que nos esforcemos o seamos diligentes o ágiles. En torno a esto, recientemente me tocó vivir una experiencia donde mi paciencia fue puesta a prueba. Estábamos preparando nuestras maletas, mi esposo y yo, para viajar a Argentina en una misión, cuando recibimos un mensaje de la línea aérea, donde se nos informaba que nuestro vuelo de conexión de Lima Perú hacia Buenos Aires, había sido reprogramado para salir casi a las doce de la media noche, en vez de las diez de la noche. Me incomodé un poco, ya que yo tenía todo bien calculado para llegar a las seis de la mañana al aeropuerto de Ezeiza en Buenos Aires, de manera que íbamos a poder descansar, antes de que nos fueran a recoger esa mañana, unas cuatro o cinco horas en un hotel cerca del aeropuerto, el cual ya había reservado. Ahora con ese cambio, llegaríamos a las ocho de la mañana y nuestro descanso se reduciría a dos horas. Cuando arribamos al aeropuerto de Lima, Perú, para nuestra sorpresa, habían atrasado nuestro vuelo dos horas más; por lo que ya definitivamente ni valía la pena ir a un hotel a descansar. En vista de ello, traté de descansar un poco en la sala del aeropuerto, bajo un terrible frío por causa de la mala regulación de los aparatos de aire acondicionado. Además de ello, el tiempo que tomó que llegara la aeronave en la cual viajaríamos, que la limpiaran y demás, nos atrasamos una hora más. Los pasajeros estaban muy molestos, reclamando y haciendo preguntas que los asignados al mostrador no podían responder. Mientras tanto, otro grupo que nos acompañaría en la misión viajaban por otra ruta; entre ellos uno de mis hijos, a quien le cancelaron su vuelo, debido a que era por Aerolíneas Argentinas y justamente ese día, los empleados de gobierno se fueron a tres días de paro. Fue necesario buscar opciones, otras rutas, para llegar más o menos al mismo tiempo que nosotros. Fue muy interesante que finalmente todos los seis que viajábamos, ahora por dos rutas diferentes, después de pasar migración, llegamos a recoger nuestro equipaje en la banda asignada, exactamente al mismo tiempo, saliendo todos a la vez, donde ya nos esperaban para conducirnos a la casa donde nos hospedaríamos. Solamente quiero decirles a mis queridos lectores que muchas veces nos quejamos o nos desesperamos por cambios inesperados, los cuales a la larga pueden obrar a nuestro favor. Es importante darnos cuenta que pase lo que pase, no debemos impacientarnos ni desesperarnos, pues ciertamente si hemos confiado en el Señor que nos dirige, que nos guarda y está siempre con nosotros, Hay Una Esperanza. Nuestra esperanza y nuestra confianza debe estar siempre puesta en el Dios que nos creó, Quien nos formó y desea siempre lo mejor para nosotros. Cuando nos toca esperar, seguramente nosotros seremos los más beneficiados, ya que nuestro carácter es formado en la prueba.

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